Por el temor electoral, se fugan del sistema hasta los depósitos en dólares

miércoles, 17 de junio de 2009

De cara al 28-J, hasta los depósitos en moneda extranjera sintieron el impacto de la incertidumbre. Cómo ven al sistema financiero los expertos

La compra de dólares siempre fue el deporte favorito de los argentinos en tiempos de turbulencia y su búsqueda como refugio no sólo alimenta la salida de capitales sino también incentiva las colocaciones a plazo fijo en moneda extranjera. Sin embargo, estas últimas también parecen haber sufrido los embates de la incertidumbre pre-electoral.

En marzo, llegaron a registrar un pico en su crecimiento del 7% mensual, mientras que los depósitos en pesos perdían el 2,2%. Es así como, poco a poco, le fueron ganando terreno a las imposiciones en moneda local. Para mayo de 2009 representaban el 26%, mientras que un año atrás explicaban sólo el 18 por ciento.

Sin embargo, ese crecimiento se vio interrumpido y a un mes de los comicios del 28 de junio, han quedado tan rehenes de la incertidumbre como sus compañeros en pesos: el mes pasado cayeron un 1,8%, tras haberse desacelerado en abril a un 2,2% mensual.

El golpe fuerte lo recibieron los depósitos entre 60 y 90 días. La gente no renovó las posiciones que vencían en mayo y el stock cayó 8,8%. En tanto, los de vencimientos hasta 60 días resistieron débilmente y apenas aumentaron un 0,5 por ciento.

Los signos que anteceden a las elecciones legislativas son los de estancamiento e incertidumbre en el sistema financiero y la falta de certeza sobre el resultado de los comicios pesa fuerte en las decisiones que toman los bancos y sus clientes.

Síntomas preelectorales

Ni los créditos ni los depósitos crecen. Las tasas se mantienen estables, pero altas, de modo que los potenciales tomadores de préstamos no demandan y las entidades tratan de no prestarle a los "riesgosos" sino de acumular liquidez.

Los inversores continúan con la dolarización: la gente prefiere comprar billetes. Y gran parte de los mismos encuentran un solo destino, las cajas de seguridad.

“Veo al mercado financiero básicamente muy parado. Hasta las elecciones no creo que se vaya a mover mucho”, aseguró el director de la consultora Finsoport, Jorge Todesca. “Tiene que ver con la confianza, que está en retroceso, y, a pesar de que los datos económicos no son tan dramáticos, persiste la incertidumbre sobre el camino que tomará el Gobierno”, destacó el especialista.

Y agregó: “La dinámica financiera está baja, ralentizada en este momento. El crédito y los depósitos están estancados”.

Gabriel Caamaño Gómez, economista de la consultora Joaquín Ledesma, coincidió en que “la plaza está muy seca, nadie pide prestado, los depósitos ya se acortaron mucho, el stock de plazos fijos baja en términos nominales y el M2 (circulante en poder del público más depósitos a la vista y en cajas de ahorro) está en valores muy bajos, 16% por debajo de su último máximo”.

Poco dinero y a corto plazo

El stock de dinero en cuentas corrientes y cajas de ahorro en pesos también son víctimas del “28-J”.

La gente evita tener fondos en sus cuentas y, tal como explica Caamaño Gómez, “demanda, en el mejor de los casos, la cantidad exacta de dinero para mantener constante el número de transacciones”. Por este accionar precautorio crecieron, en conjunto, sólo un 0,7% en mayo.

El especialista explicó que esta reposición de las cuentas transaccionales no se traduce en una recuperación real, porque crecen menos o lo mismo que la inflación.

Los grandes perdedores del sistema, los depósitos a plazo fijo en pesos, siguen cediendo terreno y en mayo cayeron 1,9 por ciento.

El cortoplacismo también se hace presente, a la hora de pintar el panorama de cómo se distribuyen a lo largo del tiempo. Tal es así que casi 8 de cada 10 pesos están depositados a menos de 90 días.

Los depósitos en dólares venían resistiendo -hasta hace un mes atrás- más que los nominados en pesos, a pesar de que su rendimiento es mínimo: 1,02% contra 11,80 por ciento.

Y esta baja tasa que pagan las entidades por las colocaciones en moneda extranjera, también tiene su razón de ser: es dinero que no tienen a quién prestarle y eso hace que no se sientan muy atraídas por captar nuevas imposiciones.

Además, la demanda de crédito de aquellos con capacidad de repago en esa divisa, básicamente los exportadores, es baja.

Tasas

La tasa que los bancos ofrecen por un plazo fijo en pesos, que en las entidades privadas va del 12 al 13% anual para colocaciones a 30 días, cubre el riesgo de devaluación para un tipo de cambio esperado de $4,10 para fin de año, de lo que resultaría una devaluación del 10% anual.

Según explicó el economista jefe de la consultora Orlando Ferreres, Fausto Spotorno, la que se paga por un plazo fijo en pesos pierde frente a una inflación del 15% anual, pero cubre el costo de la devaluación, aunque aclaró que hay un dato desconocido que es el valor al que llevará el Central la cotización del billete verde: “Hay un riesgo que se desconoce. En vez de correrlo, se deposita en dólares o se produce la fuga de capitales”.

Los inversores eligen todavía de ese menú la compra de billetes. Por eso la fuga de divisas ya es estructural y en el primer cuatrimestre del año ascendió a u$s6.200 millones, según calculó MyS Consultores.

Aunque las tasas que se pagan por las colocaciones a plazo fijo sean negativas respecto de la inflación, el sistema no pierde depósitos en la forma en que lo hacía el año pasado -con picos de stress como la crisis del campo y la nacionalización de las jubilaciones privadas-, pero tampoco los atrae.

Liquidez

Por eso, los bancos mantienen la liquidez. El alto nivel de incertidumbre, dado por la cercanía de las elecciones legislativas y la crisis internacional, intensifica la prudencia de las entidades, quienes acumularon un promedio de 22,9% de los depósitos en pesos, según datos del Central, y prefieren estar preparadas en caso de que la gente quiera retirar sus colocaciones.

“Los bancos están privilegiando la liquidez y colocando abundantes pases (colocaciones remuneradas) al Banco Central por el horizonte de incertidumbre. Se quieren mantener sanos y líquidos”, explicó Todesca.

Spotorno agregó que se ha deteriorado un poco la liquidez ampliada (que suma a las Lebacs y Novacs) y que hoy se mantiene en 40%, por encima del 35% histórico, aunque consideró que a fin de año se alcanzará ese promedio porque “el sistema está sólido y no pierde tantos depósitos como el año pasado”.

Caamaño Gómez dijo que “las decisiones para después de las elecciones están condicionadas por el resultado. El sistema financiero está preso de la incertidumbre: aquel que sería buen tomador de crédito no quiere tomar y el que deposita va a corto plazo”.

Créditos

En la actualidad, Todesca observa una “baja dinámica de préstamos”. Los datos del Central confirmaron que, en lo que va del año, el crédito creció un 1,46%, contra el 12,19% del mismo período de 2008.

“Es siempre un dilema discernir si hay poca oferta o poca demanda. Sabemos que las tasas de interés están altas, y con esas tasas siempre un banco puede decir que hay crédito, pero al costo del mercado”, señaló Todesca.

Los préstamos personales no escapan de la caída, y si bien crecieron 1,58% en términos nominales durante los primeros cinco meses del año, queda evidenciado su descenso si se miden en términos reales (es decir, considerando la inflación).

Un crédito que financia el capital de trabajo de las empresas, como el descuento de documentos, cayó 6,58%. “Las empresas a estos precios tratan de no pedir financiación, sino de rebajar sus demandas de liquidez, achicando inventarios”, dijo.

Si bien las tasas se mantienen estables, nunca volvieron a los niveles anteriores a octubre del año pasado, previo a la profundización de la crisis internacional que provocó la mayor salida de capitales de 2008.

La tasa que pagan las empresas de primera línea (Prime) por un préstamo se sostiene en 20,15%, según datos del Central. El portal Notibancos.com relevó que a las Pyme se les cobra hasta un 35% a 30 días. El interés que se paga por girar en descubierto con acuerdo es del 30% y del 45%, sin acuerdo. En tanto, el descuento de documentos puede costar hasta un 28 por ciento.

“Las tasas se mantienen en un nivel alto sobre todo si se tiene en cuenta que la inflación anual se va desacelerando. El costo real de los créditos sube porque la inflación se desacelera”, explicó Caamaño Gómez.

En este escenario, Spotorno estimó que “cerca de las elecciones habrá mayor volatilidad de tasas y subirán un poco, 1 o 2 puntos, por la pérdida de liquidez estacional del sistema financiero”, pero remarcó: “Seguramente el Central las controle”.

Spread

El Gobierno está interesado en que bajen los tipos de interés. El Banco Central estudia, por estos días, reducir la exigencia de capital mínimo. Sería para aquellas entidades que disminuyan la sobretasa (spread) aplicada a los préstamos por sobre la que se paga por los depósitos, y que las que cobran acompañen la disminución de las que pagan por plazos fijos.

Un director de un banco nacional, que pidió reserva de su nombre, explicó que “hace tiempo se está trabajando sobre los spreads” porque la intención es una “mayor expansión del crédito y una baja de la tasa de interés”, pero para el ejecutivo el problema es que “no hay demanda de crédito”. Y condicionó su vuelta “hasta que pasen las elecciones”.

Todesca explicó que el spread está alto, alimentado por la incertidumbre. “Los bancos están con pocas operaciones, muy rentables, esperando el inicio de un nuevo ciclo después del 28 de junio”, dijo.

Hoy hay ocho puntos entre la tasa Badlar que pagan los bancos privados y la Prime, cuando a principios de año era de diez y a fin del año pasado de nueve. Se mantiene estable. Al agregar los bancos públicos, la brecha se extiende a 13,24 por ciento.

En consecuencia, el resultado de las elecciones legislativas resolverá el escenario que genera tanta incertidumbre para banqueros, inversores y tomadores de crédito y determinará la conducta para el segundo semestre.

Fuente:www.infobaeprofesional.com