miércoles, 10 de junio de 2009
Para reactivar la economía se requiere inyectar más liquidez al sistema, pero si se avanzara en aumentar el volumen de moneda local la gente lo volcaría a la compra de billete verde acentuando la dolarización.
Es un círculo vicioso que no hace más que retroalimentar la caída del consumo que comenzó hace meses, reflejada tanto en la compra de bienes durables como de la canasta básica de alimentos.
El derrumbe en el nivel de actividad y la mayor incertidumbre que golpean a la economía local desde hace meses, dieron lugar a una fuerte reducción del dinero que circula en el sistema, lo que profundiza aún más la recesión.
Ocurre por la combinación de varios factores. Por un lado, porque las empresas al tener menos ventas reciben un menor flujo de caja. Por el otro, porque los particulares gastan lo mínimo indispensable, y lo poco que les queda, o pueden ahorrar, lo convierten a dólares. Tampoco cobra impulso el crédito bancario -como generación de dinero secundario- por el temor de la población a endeudarse.Y el Banco Central, que podría ser quien finalmente aporte liquidez, teme que la mayor inyección de pesos acentúe la dolarización.
Es así como la plaza se seca de pesos y cualquier intento de expandir la oferta de circulante podría terminar siendo contraproducente. La fuga de capitales pasó a ser un fuerte condicionante para revertir la caída y se convirtió en talón de Aquiles del Gobierno.
En el primer cuatrimestre del año se han ido unos u$s6.200 millones del sistema, según calculó el economista Carlos Melconian, titular de M&S Consultores.
El experto sostuvo que "hay una salida estructural de entre u$s600 y u$s800 millones mensuales que llega hasta los u$s1.500 cuando recrudece el temor sobre el futuro del país". Así, el año pasado, se fueron unos u$s23 mil millones y este año, según sus estimaciones, se fugarán unos u$s15 mil millones.
Secando la plaza
En su afán de mantener estable el mercado cambiario, el Banco Central se desprende de los dólares de las reservas para satisfacer la persistente demanda. Pero “no evita monetariamente que siga la iliquidez macroeconómica”, dijo Melconian, y explicó que “el Central vende más dólares de los que compra, a costa de absorber pesos, secar la economía y que la recesión perdure en el tiempo”.
El analista agregó que “hay una desmonetización real porque el dinero transaccional y el crédito suben menos que la inflación” y mostró que este último crecía en 2007 a más del 40% promedio y, en lo que va del año, al 14,8%. “Los bancos están líquidos, pero la macro está seca”, señaló.
Al igual que Melconian, son varios los economistas que sostienen que hay menos pesos en el mercado porque el índice inflacionario corre por encima del aumento de volumen de moneda local.
Para el economista de Ecolatina, Rodrigo Álvarez, el problema radica en que “si el Central aumentara la emisión por encima de lo que marca la demanda de dinero, esos pesos excedentes generarían inflación o se irían al dólar. La gente no quiere tener pesos en exceso".
Álvarez también sostuvo que "la caída en la demanda de moneda local surge como reacción a una situación de mercado. Hay menos transacciones, la actividad está en retracción y los depósitos también. La creación secundaria de dinero está frenada porque los créditos no crecen. Hay una dolarización muy grande de lo ahorrado”.
El endeudamiento bancario por parte de los particulares atenuaría esa "sequedad". Pero las entidades evitan prestar y descansan sobre su abundante liquidez, como medida precautoria para hacer frente ante un posible episodio de stress financiero que pueda ocurrir en el sistema, producto del retiro de las colocaciones.
Miguel Kiguel, director de la consultora Econviews, coincidió en que “la demanda de préstamos es baja y los bancos están cuidadosos por el riesgo crediticio, porque estamos en situación recesiva y ha aumentado la mora. El Central no puede hacer mucho con eso. Si emite, ese dinero se va a dólares y no puede hacerlo más de lo que la demanda absorbe”.
El especialista sostuvo que había que prestarle atención a la tasa de interés. “No está subiendo. La Badlar (aquella que se paga por las colocaciones mayores a $1 millón) está en 13% por la abundante liquidez en los bancos”.
Menos consumo para comprar más dólares
Pero además de la caída de actividad, la gente no busca quedarse en moneda local porque prefiere la moneda estadounidense para resguardar su ahorro.
En este sentido, Miguel Angel Broda explicó a iProfesional.com que "mientras la dolarización aumentó casi un 8% (en términos de PBI), la demanda de moneda local cayó 1,5 puntos desde fines de 2007. Esos datos ponen en evidencia el cambio experimentado en la composición de la riqueza".
Hoy en día, la demanda de pesos con fines transaccionales parece estar acercándose a los mínimos aceptables, estimó Broda. Y consideró más probable que, de ahora en adelante, las personas que busquen hacerse de pesos para comprar billete verde lo hagan reduciendo sus niveles de consumo (o de inversión), con los efectos negativos que esto genera sobre la demanda agregada.
El analista explicó que dado el actual escenario recesivo una salida de capitales de unos u$s15 mil millones puede terminar afectando más negativamente el nivel de actividad que los u$s23 mil millones que se fugaron en 2008.
Alvarez coincidió: “Hasta ahora lo que hemos visto es que la gente ha dolarizado sus ahorros. Si esta tendencia se mantiene, probablemente posponga consumos y trate de incrementarlos, lo que implica un ajuste en sus niveles de compra”. Y recordó que las ventas de bienes durables (propiedades y automóviles) y de bienes suntuarios (electrodomésticos) caen a tasas de dos dígitos.
Sostuvo que la pérdida de confianza es el motivo fundamental del “círculo vicioso de dolarización de portafolios y retracción del consumo o la posposición de decisiones de compra”.
Falta de oxígeno
Jorge Todesca, director de la consultora Finsoport, pinta el escenario actual como el de una “economía con poco combustible”, donde la tasa de crecimiento de los medios de pago de particulares se desplomó en el último año hasta “bordear” una variación interanual prácticamente nula.
En los años de alto crecimiento del consumo el dinero transaccional creció a un ritmo mayor que la actividad económica y la tenencia de medios de pago impulsó las decisiones de compra e inversión. El BCRA proveyó de abundante liquidez monetizando los excedentes. Pero "el cambio de escenario producido por las turbulencias externas e internas presionó sobre los “pilares” en los que se sostuvo el crecimiento del dinero transaccional”, explicaron desde Finsoport.
El aumento de las expectativas devaluatorias y la suba de los tipos de interés se tradujeron en un freno en las decisiones de consumo e inversión y de su “combustible”: los medios de pago. “La salida de capitales cambió la ecuación externa y como consecuencia la expansión monetaria se desaceleró bruscamente”, comentó Todesca.
De esta manera, la monetización medida a través de los medios de pago de particulares, retornó a los niveles de 2004.
Problema Central
La tentación de los argentinos por refugiarse en el dólar obliga a la máxima autoridad a replantear su política de emisión monetaria.
Según Abeceb.com, en lo que va del año, el Banco Central (BCRA) contrajo la base monetaria en $9.800 millones. En los meses tranquilos pudo comprar dólares y emitir pesos por $2.013 millones, mientras que en los meses complicados, contrajo la base por $7.313 millones, siempre tratando de contrarrestar este aumento mediante una expansión de LEBACs (o viceversa).
Cuando el BCRA compra dólares, emite pesos y aumenta la cantidad de dinero. Eso hizo hasta 2007, que se cansó de comprar moneda estadounidense y de llenar el mercado de pesos, generando inflación. Ahora que vende dólares, es al revés, y la emisión de pesos se reduce.
En este escenario, con una economía cuya demanda agregada se está comprimiendo, que la gente no quiera moneda local es un problema, ya que corta automáticamente un canal por el cual la autoridad monetaria podría ayudar a “suavizar” la recesión.
La fuente externa no alcanza
Hasta el año pasado, el Central usaba los dólares provenientes del sector externo para financiar la demanda de billetes del sector privado. Hoy en día ese ingreso no alcanza. La crisis internacional redujo el volumen de comercio externo y cayeron los precios de los productos de exportación y, por lo tanto, la afluencia de divisas comerciales.
Broda calculó que las ventas al mundo disminuyeron un 22% anual en el primer cuatrimestre del año, hasta casi los u$s17 mil millones. En parte, porque las cantidades exportadas bajaron un 9% y, en parte, porque los precios cedieron un 15 por ciento.
Sin embargo, el superávit comercial se mantiene a costa del derrumbe de las importaciones que alcanzó un 35%, unos diez puntos más que las exportaciones. Y en el primer trimestre, la balanza comercial arrojó un saldo positivo de u$s3.549 millones, según calculó Broda.
La caída de las importaciones no es gratuita. “Con una visión de corto plazo, el derrumbe le sirve al productor local y al mercado cambiario”, pero “cuando el PBI se quiera recuperar van a faltar insumos y productos”, advirtió Melconian.
Otras fuentes externas de dólares también se redujeron. Broda señaló que “cayó la inversión extranjera directa (IED) y los préstamos financieros se esfumaron”.
El economista calculó que la inversión extranjera cayó 57% anual en el primer trimestre de este año (u$s1.256 a u$s536 millones).
En tanto, en el mismo período no hubo préstamos financieros, sino una salida de u$s173 millones, es decir, una caída de u$s1.143 millones anuales. Y el financiamiento comercial pasó de u$s881 a u$s40 millones.
Que aún persista el saldo positivo de la balanza comercial y el alto volumen de reservas le permiten al Banco Central manejar a corto plazo las tensiones en el mercado cambiario.
Melconian explicó que hoy la entidad monetaria “evita la corrida porque existe superávit comercial”, pero señaló que éste está sustentado en una caída de las importaciones por encima de las exportaciones.
Alvarez proyecta dicho excedente en u$s10 mil millones para este año, pero estima que no alcanzará para cubrir la fuga de capitales que pronostica será similar a la de 2008; es decir, unos u$s23 mil millones. “No hemos visto un freno en la salida de divisas, sino que la tendencia sigue al mismo ritmo”, dijo.
Lo opuesto al mundo
Para resolver la crisis mundial, los Gobiernos de los principales países del mundo, salieron al ruedo bajando la tasas de interés e inyectando cuantiosas sumas de dinero para reactivar sus economías.
Muchos expertos señalan que este accionar conjunto logró ponerle un piso a la caída global y permitió adelantar la recuperación.
Pero en la Argentina este intento de dotar de liquidez al sistema para reactivar el ritmo económico y alejar la recesión encuentra un freno justamente en el "deporte financiero" favorito de la sociedad: la compra de dólares.
Fuente: www.infobaeprofesional.com
Recibí info GRATIS en tu correo
¡Suscribite ya!
33,00% TNA
30 días
32,00% TNA
“No reclames que te dan de baja”
MARCELOBAINES opinó sobre Banco Galicia el 26/02/20
“irresponsables”
jimenap1989 opinó sobre Banco Galicia el 05/02/20
“Cautivo de este banco, pesimo! Rosario.”
aluvion85 opinó sobre Nuevo Banco de Santa Fe el 19/01/20
“Cooperativismo en el capitalismo!”
aluvion85 opinó sobre Banco Credicoop el 19/01/20
“Cobro incorrecto con previa consulta hecha”
Cpach opinó sobre Banco Supervielle el 14/01/20
más opiniones