Empeoran las perspectivas del dólar como moneda global

lunes, 08 de junio de 2009

La persistente caída de la divisa estadounidense permite desconfiar sobre la misma viabilidad del billete verde como un refugio de valor para las situaciones de crisis.

La moneda estadounidense cayó 10% desde que en marzo llegó a su nivel más alto en tres años sobre la base de la ponderación del comercio. En mayo tocó su punto más bajo desde diciembre contra una canasta de monedas.

Algunos expertos esperan que continúen los problemas para el dólar.

La demanda real de commodities, combinada con el mayor apetito por el riesgo, alentará a los inversores a buscar rendimiento en los mercados emergentes y monedas ligadas a los commodities, para alejarse de las deficiencias fiscales de la economía norteamericana.

El dólar se recuperó fuertemente después de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre pasado porque con el masivo desapalancamiento, todos los inversores salieron en busca de la seguridad de la moneda y de los activos estadounidenses.

Las principales víctimas fueron el mercado emergente y las monedas ligadas al desempeño de los commodities mientras los inversores se preparaban para el derrumbe de la economía global.

Pero las señales de estabilización, combinadas con la recuperación de las acciones y la menor volatilidad, calmó los nervios de los inversores. Eso quitó parte del atractivo como refugio que tiene el dólar, lo que provocó temor a que así como el dólar se benefició cuando los inversores escaparon de las posiciones riesgosas, también sufrirá cuando salgan a buscar rendimiento. La moneda norteamericana cayó casi 10% contra el euro, 8,8% contra la libra y 3% contra el yen desde marzo hasta mayo.

El mercado emergente y las divisas ligadas a los commodities rebotaron aún más contra el dólar durante ese período. El dólar australiano subió 20%, el real brasileño, 15% y el rand sudafricano, 16%.

John Normand, de JPMorgan, cree que la economía global dio vuelta a la esquina. “El dólar será la principal víctima, dado que el crecimiento estadounidense vendrá con tasas de interés más bajas, expectativas inflacionarias superiores y mayor riesgo de financiación comparado con la mayoría de otras economías”, explicó.

Agregó que los inversores se arriesgan a repetir un frecuente error: subestimar el crecimiento en momentos de inflexión.

“Dada la cantidad de dinero acumulado en efectivo después de la quiebra de Lehman y que todavía no fue desplegada tras la recuperación del mercado accionario esta primavera (boreal), cualquier alza sorpresiva renovaría la tendencia bajista del dólar”, dijo Normand. JPMorgan estima que esa acumulación es cercana a u$s 700.000 millones.

“Aún cuando la recuperación termine siendo mediocre, esos niveles de efectivo son exorbitantes”, dijo Normand.

Hay cada vez más señales de que se está quebrando la estrecha correlación entre las acciones y el dólar.

En los últimos meses, el dólar se benefició cuando los inversores con aversión al riesgo huyeron de los mercados accionarios en plena caída, pero se vio perjudicado en momentos de mayor apetito al riesgo y alza de las acciones.

Sobre fines de mayo, el dólar y las acciones registraron descensos después de que la Reserva Federal redujo sus perspectivas de crecimiento y subió sus proyecciones de desempleo.

“El hecho de que la debilidad de las acciones estadounidenses no ayudó al dólar en términos de aversión al riesgo revela que se está afianzando el pesimismo en cuanto a la moneda”, señaló Mitul Kotecha en Calyon. Este analista cree que los inversores se concentrarán en otros puntos negativos para el dólar, incluyendo la preocupación por la posición fiscal norteamericana y los efectos de la política monetaria más laxa que aplica la Reserva Federal.

Los analistas sostienen que la preocupación por la posición fiscal de Estados Unidos probablemente se intensifique ahora que Standard & Poor’s bajó las perspectivas de la deuda soberana del Reino Unido.

Chris Turner, de ING Capital, señaló que Estados Unido entró en la crisis financiera con una relación deuda/PIB peor que la del Reino Unido –63% contra 44%– y la mayoría de las organizaciones, incluyendo el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, cree que el coeficiente norteamericano llegará a 100% antes que el Reino Unido.

“El mercado tiene razón al preguntarse si pronto no se podría producir un cambio en el panorama de calificaciones para Estados Unidos, lo cual sería muy mala noticia para el dólar”, explicó Turner.

Derek Halpenny, de Bank of Tokyo-Mitsubshi UFJ, sostuvo que el impacto de la política monetaria de Estados Unidos sobre las expectativas inflacionarias dictará el desempeño del dólar.

Según él, las expectativas de inflación a largo plazo podrían subir en los próximos meses si la Fed eleva la escala de las compras de activos en su política monetaria más laxa apuntada a impulsar la economía interna.

“El peligro bien puede ser que los participantes del mercado financiero especulen con que las autoridades que fijan políticas en Estados Unidos estén tramando un dólar más débil, como parte del plan de lucha contra la deflación”, dijo.

Eso podría hacer sonar la alarma entre los tenedores de las principales reservas de divisas en el mundo, cuya mayor parte está en dólares.

China, el tenedor de reservas más grande del mundo, repetidas veces dio a conocer sus preocupación por el valor del dólar y, junto con Rusia, el tercer tenedor, pidió que dicha divisa deje de ser la moneda de reserva del mundo.

Tal medida es impensable salvo en el muy largo plazo. Pero este tema altamente sensible podría debilitar el dólar, tal como sucedió cuando se conocieron informes que indican que pronto las operaciones comerciales entre Brasil y China podrían ser en reales o yuanes.

Un funcionario de la comisión regulatoria bancaria de China sugirió que el yuan podría convertirse en una moneda de reserva más grande; que en 2020 podría representar el 3% de las reservas mundiales.

“Este proceso será muy lento, en especial porque el yuan no es totalmente convertible”, aseguró Steve Barrow de Standard Bank.

“Pero es claramente un tema que podría corroer el dólar, dado que la moneda estadounidense sería la que tiene más que perder a medida que crece el rol del yuan en el mundo”.

Fuente: www.cronista.com