Poco crédito para los más chicos

lunes, 01 de junio de 2009

Las pequeñas y medianas empresas realizaron un aporte sustantivo al crecimiento de la economía en los últimos años, pero siguen teniendo problemas para obtener préstamos. Consejos para revertir la situación.

En el proceso de surgimiento y crecimiento de empresas pymes, existen numerosos factores que limitan su desarrollo, entre los que se destaca la existencia de fuertes restricciones en el campo del acceso al financiamiento. En Argentina, el sistema financiero se caracteriza por un escaso desarrollo de los mercados de capitales, una presencia dominante de las entidades bancarias multipropósito (atienden todos los segmentos de mercado, sin especialización) y la carencia de instrumentos “diseñados por el mercado”. En este sentido, merece destacarse que un sistema financiero consiste básicamente en un set institucional diseñado para transformar ahorro en inversión; para lo cual se desarrolla regulación específica que “coordina” y supervisa el funcionamiento del sistema, el cual se vale de instrumentos para su actividad.

En el caso de las pequeñas empresas que buscan acceso al financiamiento, los altos costos de transacción relacionados con la obtención y entrega de información resultan en un racionamiento del crédito, mientras que las asimetrías de información con el financista promueven la aparición de riesgo moral entre los actores. A su vez, la fuerte concentración del sistema financiero argentino (las primeras 10 entidades concentran prácticamente las tres cuartas partes de los principales agregados financieros en Argentina), limita la posibilidad de que los banqueros puedan establecer consistentes lazos de relación con la empresa pyme.

Para resolver el problema de falta de información, los financistas suelen optar por solicitar a los emprendedores garantías, es decir un activo (en lo posible suficientemente líquido) que sirva como cobertura en caso de falencia del prestatario. En América latina, en general, el bajo desarrollo de los mercados de securitización de activos y la debilidad del sistema legal ante la liquidación de garantías limitan el desarrollo del mercado de instrumentos eficientes que actúen como garantías.

En Argentina no existen estadísticas que permitan monitorear la evolución del nivel de acceso al financiamiento de empresas pymes, por lo que es necesario realizar estimaciones a partir de la información que emite el BCRA para tramos de financiaciones, pudiéndose afirmar que alrededor de la cuarta parte de los préstamos otorgados corresponden a operaciones con pymes. Ese monto contrasta con el aporte pyme al PBI argentino, que supera el 50 por ciento.

El total de financiaciones pymes entre los años 2002 y 2008 creció en términos nominales pero no avanzó en su participación de alrededor del 25 por ciento. Si se toma el tramo más pequeño, de operaciones hasta 500.000 pesos, la “cuota pyme” se reduce al 7 por ciento a principios del año 2009.

A pesar de los esfuerzos de la banca pública, en particular del Banco de la Nación, las pymes no han logrado incrementar su cuota dentro del total de financiaciones, postcrisis 2002. Ello se ve agravado por la crisis financiera que afecta en términos reales a los agregados monetarios de Argentina, tanto disminuyendo su tamaño como creciendo sus costos de acceso. Las tasas de interés para pymes (32 por ciento TNA) duplican los niveles para empresas de primera línea (16 por ciento) y prácticamente cuadriplican a la tasa de interés pasiva promedio (11 por ciento). Esta situación es paradójica y contrasta con la acción anticrisis de los principales gobiernos del mundo, que han privilegiado la baja en las tasas de interés a niveles cercanos a cero.

Resulta también paradójico que los instrumentos que desde la oferta financiera se pueden verificar dentro de las mejores prácticas a nivel mundial, de hecho se encuentran también en Argentina: por ejemplo banca pública de fomento, sistema de garantías recíprocas con incentivos fiscales, mercado de capitales con regulación flexible para pymes, descuento de cheques de pago diferido en los mercados de valores, intervenciones de las agencias gubernamentales favoreciendo el acceso al financiamiento (subsidio de tasas de interés), entre otros. Sin embargo, la eficiencia y el nivel de operación de estos instrumentos en Argentina distan mucho de poder ser consideradas exitosas.

En el corto plazo, para el sistema financiero argentino, dominado por bancos y por su concentración en pocas entidades, el sistema de garantías es un instrumento que opera adecuadamente tanto en Estados Unidos como Corea del Sur, Chile o Italia, y que bien podría ser relanzado en Argentina, operando tanto en mitigar el riesgo del financista como en el entrenamiento de los demandantes de créditos. También la “cartera comercial asimilable a consumo” ofrece una oportunidad para estandarizar las operaciones y trabajar con un sistema simplificado “credit-scoring” para pymes. En el largo plazo, la promoción de entidades especializadas en generar operaciones con empresas pymes debería ser la tarea primordial de las autoridades monetarias y de producción.

Fuente: www.pagina12.com.ar