La ‘liga de las cuatro R’ avanza contra el dólar

martes, 26 de mayo de 2009

Real, rupia, rublo y renminbi (yuan). Las monedas de Brasil, India, Rusia y China, le están moviendo el piso al dólar como reserva de valor y como moneda comercial. Con el real a la cabeza, muestran subas de hasta 15% en los últimos tres meses

¿Cuántos años habrá que esperar para asistir al fin de la supremacía del dólar en el mundo? Algunos analistas arriesgan fechas, pero la inmensa mayoría no se anima a imaginar una economía global donde el uso de la moneda estadounidense sea más limitado, con varias otras que le hagan competencia. Es que es tan masivo el empleo del dólar como unidad de cuenta y reserva de valor en todo el mundo que cuesta pensar en algo que lo reemplace. Y sin embargo, a la luz de la crisis financiera y de la debilidad de la economía estadounidense, varios ya se animan a proponer alternativas, e incluso tímidamente surgen posibles retadores. Si bien el principal aspirante al título mundial del dólar es el euro, en el mundo emergente son varios a los que les gustaría ver a la moneda estadounidense “besar la lona”. Los que se están calzando los guantes para subirse al ring son los BRIC (el grupo de economías emergentes que más ha crecido en estos últimos años: Brasil, Rusia, India y China), que en materia monetaria forman “la liga de las 4 R”, por el nombre de sus divisas: real brasileño (se apreció +15% en los últimos tres meses), rublo ruso (+13,5%), rupia india (+5,3%) y renminbi chino (+0,22%), tal su denominación oficial, aunque fuera del país se lo conozca como yuan. A éstas podría agregársele el rand sudafricano, pero por tamaño de mercado y de su economía doméstica, se ubica en un segundo plano. (ver apoyo) En los últimos años, estos países lograron acumular reservas por unos u$s 6 billones, por lo que su peso en la escena internacional crece cada vez más. Sus mercados financieros domésticos se desarrollaron a tal punto que hoy son capaces de captar importantes flujos de inversión extranjera directa en busca de acciones, bonos y monedas emergentes. Incluso ya comienzan a reclamar, a nivel político, un rol más importante en los principales organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

De los BRIC, el que hasta ahora se ha mostrado más combativo y con ganas de derribar al campeón es China, que por su dimensión y su fabuloso crecimiento de las últimas décadas se sabe predestinado a rivalizar en muchos aspectos con Estados Unidos en las próximas décadas. Aunque, en materia monetaria, todavía sigue apareciendo como David frente a Goliat: hoy el 60% de los activos de todo el mundo están nominados en dólares, mientras que los de los 14 principales emergentes llegan tan sólo al 3%, según un estudio de Christian Thimann, economista del Banco Central Europeo (BCE). Al gobierno chino le incomoda (y le preocupa) que el 70% de sus reservas monetarias estén en dólares y que, contra el renminbi chino, la divisa estadounidense se haya depreciado un 12% desde principios de la crisis subprime (porque las reservas pierden valor a medida que el dólar se deprecia).

De hecho, en la Cumbre del G-20 de Londres, de abril pasado, el gobernador del Banco Popular de China, Zhou Xiaochuan, sostuvo la necesidad de reemplazar el dólar por una canasta de monedas, porque la divisa de referencia mundial “debería estar desconectada de las condiciones económicas y de los intereses soberanos de un solo país”.

Por ahora, lo que está haciendo el gobierno chino es eliminar gradualmente el dólar de sus intercambios comerciales. Ya comenzó con Brasil, con quien firmó un acuerdo para que todo el comercio bilateral se negocie en sus respectivas divisas, sin recurrir al dólar como unidad de cuenta y evitando el costo cambiario derivado del uso de una tercera moneda (lo mismo hacen hoy Brasil y la Argentina).

Para el gobierno brasileño, la propuesta no podía llegar en mejor momento: el consumo vuelve a crecer en China y, por ende, también el precio de las materias primas que Brasil vende a su socio asiático. Desde principios de año, esto generó una apreciación del real contra el dólar y subas de 35% en el Bovespa.

Sin embargo, un gran problema persiste ya que en la mayor parte de los mercados de commodities (agrícolas, mineros o energéticos) las cotizaciones son en dólares y, mientras eso se mantenga así, difícilmente corra peligro la supremacía del dólar. Incluso durante la crisis subprime y la fuerte depreciación que sufrió la moneda estadounidense, los países miembros de la OPEP (la organización que nuclea a los principales exportadores de petróleo) se plantearon minimizar el riesgo cambiario y comenzar a negociar sus contratos en euros. Pero esa propuesta quedó en “veremos”. Además, si bien el poderío económico, político y militar de Estados Unidos no es el mismo de hace 30 años, hay un aspecto cultural que no cambia en el hecho de que los demás países sigan pensando en dólares (para los argentinos sería casi un caso de diván vivir sin razonar en “verdes”).

Por otra parte, a pesar de que el nivel de endeudamiento de Estados Unidos comienza a inquietar a más de uno, y lleva a preguntar si es posible un default en la deuda pública, este enorme peso también conspira para que los acreedores se entusiasmen con quitarle el cinturón de campeón. Porque para un país como China, que es gran acreedor de EE.UU. y al mismo tiempo su principal exportador, financiar el consumo de las familias estadounidenses sirve para crear empleos y riqueza en su propio país. Si bien todavía las apuestas favorecen abrumadoramente al campeón, el hecho de que por varios lados vayan surgiendo retadores es un dato que debería preocuparle.

Fuente: www.cronista.com