Los bancos mantienen en efectivo $4 de cada $10 de depósitos

lunes, 18 de mayo de 2009

En abril, las entidades mostraron un ratio de liquidez amplio, que incluye sus inversiones temporarias en el Banco Central, superior al 36%.

Los bancos que se desenvuelven en el mercado local vienen mostrando, en los útlimos meses, una clara preferencia por la liquidez, que supera ampliamente los niveles registados en los últimos años. Los motivos pueden basarse en cierta incertidumbre sobre el futuro de la economía argentina y lo que pueda suceder respecto al nivel de actividad.

Esta situación no es novedosa ni mucho menos, ya que responde a lo que podría denominarse el "manual del banquero". En tal sentido, el negocio bancario gira sobre un trípode claramente definido:

•Solvencia

•Rentabilidad

•Liquidez

Según el momento del ciclo económico que se transite, los banqueros eligen -si pueden o si las circunstancias lo permiten- una de estas alternativas. En los momentos de expansión económica suelen volcarse por la rentabilidad. Esto es, tratan de maximizar sus beneficios mediante la expansión de sus principales productos y de su cartera de clientes.

Para ello suelen recurrir a toda su batería de recursos para desarrollar nuevas propuestas y captar adherentes o aumentar la colocación entre los que ya posee.

Esta apertura suele verse acompañada por cierta relajamiento de los requisitos para acceder a dichos productos y a largo plazo puede impactar en la solvencia de los bancos.

Cuando los índices de solvencia, que pueden medirse mediante la evolución de la cartera irregular, comienzan a ser preocupantes, se produce un golpe de timón y todas las fichas se ponen en el recupero de aquellos que no están cumpliendo con sus obligaciones, a la vez que las condiciones para el otorgamiento de nuevas líneas de crédito o de productos financieros se endurecen sustancialmente.

Por último, cuando las condiciones económicas tienden a enturbiarse, los banqueros dejan de lado la rentabilidad y la solvencia y se concentran “a full” en mantener o incrementar sus ratios de liquidez. Esto es, la disponibilidad inmediata de fondos para hacer frente a una hipotética corrida bancaria.

Hoy los bancos argentinos se posicionan claramente en favorecer abiertamente su liquidez. En tal sentido, tanto desde el propio Banco Central de la República Argentina (BCRA) como desde el sector privado las voces son coincidentes.

El último Informe Monetario, difundido por el Banco Central (BCRA), expresa que en abril “la liquidez de las entidades financieras continuó en niveles elevados. La suma del efectivo en bancos, las cuentas corrientes de las entidades en el BCRA y los pases con éste representó en promedio 22,9% de los depósitos en pesos. Adicionalmente, al incorporar las tenencias de Letras (LEBAC) y Notas del Banco Central (NOBAC) por parte de las entidades, el ratio de liquidez amplio fue de 36,3% de los depósitos en pesos”.

Esto implica que por cada $10 que captan las entidades, casi $4 quedan líquidos en poder de las entidades, por lo que limitan claramente su poder de colocación de fondos en el circuito productivo.

Para la consultora M&S Consultores, que dirigen los economistas Carlos Melconian y Rodolfo Santángeo, “los bancos están líquidos pero la macroeconomía está seca. Es casi “a la americana”, aunque acá el Gobierno no inyecta pesos sino que en los últimos meses los absorbe”.

Es por ello que consideran que “la sequía monetaria se está tornando asfixiante”.

La evolución de los agregados monetarios y crediticios ayuda para explicar este fenómeno creciente de la banca argentina.

Tanto el denominado M2 privado - que suma a los billetes y monedas en poder del público, las cuentas corrientes y las cajas de ahorro bancarias-, como los préstamos en pesos al sector privado muestran una evolución francamente decreciente.

La consultora Abeceb.com explica que “ante la creciente incertidumbre que vive el país, producto de la crisis internacional y de las elecciones que se avecinan, desde hace ya varios meses la gente está retirando sus depósitos de las entidades bancarias, pues prefiere aumentar su tenencia de dólares o mantener un depósito dolarizado”.

En el caso de las colocaciones, de acuerdo a la última información disponible de abril de este año, su tasa de crecimiento anual es levemente positiva (1,5%) si se la compara en términos anuales, lo cual denota una fuerte desaceleración respecto de meses anteriores.

Los motivos de su freno pasan por los temores de los ahorristas, producto de la crisis financiera global y de la situación local, que no se ven compensados por tasas de interés poco atractivas para retener sus depósitos.

Claro está que estos niveles de tasas también responden a la realidad que enfrentan las entidades bancarias: no necesitan incrementar sus carteras de depósitos ante el escaso interés de empresas y particulares de tomar fondos del sistema.

Como resultado de todo esto, la variación de las imposiciones es sustancialmente inferior a la registrada, por ejemplo, en octubre de 2008 cuando crecían al 11% o incluso en febrero de este año, mes en el que el indicador avanzaba al 6,3% anual.

Por el lado de los préstamos la tendencia es la misma, aunque aún mantienen tasas de aumento del orden de los dos dígitos (10,5%), aunque también es francamente declinante.

Depósitos que prácticamente no crecen y préstamos que también se desinflan a toda velocidad son dos motivos valederos para que los bancos incrementen su liquidez, aún más en un contexto de gran incertidumbre desde el punto de vista político y económico.

¿Qué pasó en abril?

Los depósitos a plazo del sector privado mostraron un comportamiento disímil durante el mes. Luego de una primera quincena, en la cual mantuvieron la tendencia decreciente observada en marzo, a partir de mediados de mes se observó un cambio de comportamiento.

Las colocaciones minoristas detuvieron su tendencia decreciente, en tanto los depósitos mayoristas registraron una recuperación. En lo que respecta al total de depósitos, tanto los del sector público como los del privado mostraron aumentos del 0,3 y 1,2% respectivamente.

En el segmento de colocaciones a la vista, los depósitos del sector privado mostraron un avance tanto considerando saldos a fin de mes (2,3%) como promedios mensuales (1,4%), revirtiendo el comportamiento registrado durante marzo. En tanto, los correspondientes al sector público disminuyeron en abril 1,8 por ciento.

Los depósitos en moneda extranjera continuaron aumentando, aunque desde comienzos de abril se observó una disminución en el ritmo de expansión de las imposiciones privadas respecto al observado en marzo.

Los préstamos en pesos al sector privado aumentaron $930 millones, es decir un 0,8% mensual, impulsados principalmente por las financiaciones instrumentadas con documentos, los préstamos personales y las tarjetas de crédito.

Los créditos con destino mayoritariamente comercial avanzaron 1,1% ($440 millones), con una expansión interanual de 6,5%. Las financiaciones instrumentadas con documentos crecieron 2% ($370 millones).

En tanto, los adelantos en cuenta corriente aumentaron 0,4% ($70 millones), mostrando un importante dinamismo desde mediados de mes asociado a la agenda de vencimientos impositivos.

Finalmente, las restantes financiaciones comerciales permanecieron estables en el período. Por su parte, los créditos destinados principalmente al consumo presentaron un aumento de 1,3% ($600 millones), mostrando en términos interanuales un crecimiento de 17,8 por ciento.

Las financiaciones con tarjeta de crédito se expandieron 1,9% ($290 millones), revirtiendo parcialmente las caídas registradas en el bimestre anterior. En tanto, los préstamos personales se incrementaron 1% ($310 millones), mostrando desde principio de año un creciente dinamismo.

Los préstamos con garantía real presentaron en el período una caída cercana al 0,5% ($110 millones), registrando en los últimos 12 meses un crecimiento de 17,5%. Los créditos prendarios retrocedieron 1,1% ($80 millones), mientras que los hipotecarios se contrajeron 0,2% ($30 millones).

En este contexto, las tasas de interés de plazos fijos se mantuvieron relativamente estables. El promedio mensual de la tasa que se paga por depósitos superiores al millón de pesos en bancos privados se ubicó en 12,8%, mientras que el promedio mensual de las colocaciones minoristas, por montos inferiores a $100.000, se mantuvo en 12,1 por ciento.

Por otra parte, al analizar las tasas de interés por tipo de depositante, se observó un aumento en las tasas pagadas a las empresas y se mantuvieron estables las pagadas a las familias.

El promedio de las tasas de interés pagadas a las empresas, se ubicó en 12,9%, 0,5 puntos porcentuales por encima del registrado en marzo. En tanto, para las tasas de interés pagadas a las familias se mantuvo en un nivel de 12,7 por ciento.

Respecto a los tipos de interés aplicados sobre los préstamos al sector privado, se mantuvieron estables o registraron disminuciones en abril.

En el segmento más operado, correspondiente a los adelantos otorgados con acuerdo a empresas por montos superiores a $10 millones, en el área metropolitana alcanzó un nivel promedio de 17,2 por ciento.

En tanto, la tasa para los préstamos otorgados bajo la forma de documentos a sola firma se ubicó en un promedio de 20,7 por ciento.

La cautela es cada vez más evidente

La consultora que dirige Dante Sica, Abeceb.com, explica que “el análisis de los depósitos transaccionales permite visualizar una fuerte desconfianza en el valor del peso argentino”.

A ello debe sumarse que las colocaciones a plazo fijo en pesos se concentran cada vez en el corto plazo y, según los últimos datos disponibles, más del 60% vence con anterioridad a las elecciones del 28 de junio.

Esta fuerte incertidumbre pre y post electoral también es decisiva para delinear la posición defensiva de las entidades bancarias. Es que éstos optaron por la liquidez, a prestar sus fondos en un marco caracterizado por la volatilidad.

“El aumento de los pases del sistema financiero es, sin duda, una clara muestra del comportamiento preventivo que están tomando los bancos ante el panorama poco claro que se evidencia en el país”, aseguran desde Abeceb.com. Otro síntoma sobre las precauciones que adoptan es el de las altas tasas de interés que están cobrando por sus préstamos.

Para Sica, “esto se ve reflejado en un ajuste de los mismos vía cantidad y no precios, ajuste que se manifiesta en un menor crecimiento de los préstamos por parte de los bancos”.

Según el último Overwiew, “la economía llegará a junio con la misma cantidad de dinero transaccional que hace un año atrás, pero con los precios 15% más altos”.

En buen romance, “esto puede alargar la recesión por liquidez insuficiente”, explicaron desde M&S.

Fuente: www.infobaeprofesional.com