Advierten que todavía es parcial la recuperación del sistema financiero

miércoles, 13 de mayo de 2009

El titular del Economía del IAE, Eduardo Fracchia, analiza la evolución del sector y alerta sobre la necesidad de una industria bancaria sólida para crecer

El sistema financiero se va consolidando a 7 años del default. Los bancos continúan, sin embargo, en el grupo de los “culpables” de la crisis 2001-2002. Es un diagnóstico incompleto que no percibe la complejidad del fenómeno. La recuperación del sistema post crisis fue lenta. El papel del Banco Central con su apoyo y las regulaciones fue fundamental. El propósito de estas líneas es básicamente plantear algunos hechos estilizados de la evolución del sistema financiero. Se sabe vital el desarrollo del sistema financiero para promover el crecimiento como lo demuestra la literatura empírica y teórica.

La Argentina recién está 19 % por encima de Menem 1998 a nivel de producto per cápita y recién ahora debe comenzar a crecer de modo sostenido y para eso precisa de una industria bancaria sólida.

Durante 2008, el sistema bancario argentino continuó acompañando el crecimiento de la economía, aunque también mostró algunas dificultades para enfrentar el deterioro del clima económico interno y mundial.

Por un lado, el crecimiento del sector, reflejado en la intermediación financiera, fue muy dinámico a lo largo del año, al mostrar una expansión del 17,4 por ciento. Sin embargo, en los últimos dos trimestres del año la desaceleración fue evidente. En términos patrimoniales la situación también mejoró durante 2008 y el riesgo se mantuvo acotado.

Por el lado negativo, la calidad de la cartera de los bancos mostró un deterioro hacia fin de año, como consecuencia del incremento de la morosidad en los préstamos privados. De todos modos, la calidad de la cartera se mantiene en un nivel históricamente elevado.

Por otro lado el sistema bancario en su conjunto sufrió la turbulencia internacional con la crisis de las hipotecas en EE.UU. Pese a ello, cerró el año con un balance positivo.

Analizando el caso particular del sistema bancario consolidado se observa una tendencia alcista no sólo en la evolución de los activos que crecieron sino que tanto el crédito al sector privado como las ganancias ajustadas se incrementaron, un 20,3% y un 15% respectivamente.

Por otra parte, aunque los depósitos privados crecieron a una moderada tasa del 7,4%, el crecimiento fue una buena noticia dado el contexto adverso.

En el caso de los créditos públicos el incremento fue del 1,7%, una tasa mucho menor a la de los años previos.

En materia de riesgos, también hubo mejoras durante 2008. Por un lado, disminuyó la exposición al sector público. Por otro, se redujeron los descalces fundamentales de la actividad bancaria, a saber: el de la tasa de interés real –que sobre el final de año logró ubicarse en terreno positivo- y el de moneda, que se depreció reduciendo las presiones cambiarias.

La respuesta del sistema bancario a la profundización de la crisis internacional durante 2008 puede considerarse satisfactoria. Entre enero y julio, la tasa de crecimiento de los depósitos totales fue en promedio del 21% interanual, mientras que entre agosto y diciembre esa tasa se moderó levemente al 18,1 por ciento.

Además, a diferencia de lo observado en 2007, no hubo un cambio pronunciado en la composición de los depósitos antes y después del recrudecimiento de la crisis, en agosto. Esto puede ser, en parte, porque los cambios de composición de cartera se habían efectuado en 2007, cuando la crisis internacional se instaló como tema de preocupación dentro de la economía argentina.

Una señal mucho menos positiva es el fuerte crecimiento de los depósitos en dólares. El crecimiento promedio del año fue del 34,6%, con una tendencia a la aceleración en los últimos tres meses de 2008. Este es un punto complejo a destacar ya que existen argumentos sólidos que sostienen que el sistema debería estar más desdolarizado para evitar los conocidos problemas de descalce.

Pese a lo mencionado anteriormente, el sistema bancario argentino tiene aún un largo camino por recorrer para alcanzar, al menos, los valores previos a la crisis de 2001. En este sentido, hoy en día, los créditos al sector privado y al sistema productivo en particular son bajos.

Sin embargo, cabe destacar que hubo un cambio en el patrón de comportamiento del sistema bancario dado que exhibe una tendencia a otorgar mayor cantidad de créditos a las empresas, comportamiento débilmente observado años anteriores.

Puede concluirse que el sistema bancario argentino va por el camino correcto. Sin embargo, debe actuar en función de mejorar aún más su posicionamiento respecto al riesgo como así también deben ofrecer mayores opciones de financiamiento no sólo al sistema productivo de mayores tamaños de firmas sino también a una mayor cantidad de Pyme que son relevantes para el nivel de actividad y para el empleo. Además, el sistema bancario argentino deberá conseguir esta evolución en un contexto nacional e internacional mucho más desafiante que el de los años anteriores.

Fuente: www.infobaeprofesional.com