¿Cuáles son los bancos más contagiados según el "stress test" de Obama?

lunes, 11 de mayo de 2009

Luego de que los gobiernos de Bush y Obama hicieran un gran esfuerzo para poner en un pie de igualdad a todos las entidades, parece haber llegado la hora de la verdad.

Finalmente el Departamento del Tesoro de EE.UU. hizo público su veredicto sobre la salud de los 19 mayores bancos del país y, confirmando la mayoría de los pronósticos, unos diez de ellos tendrán que recaudar más capital para afrontar un potencial deterioro adicional de la economía.

Al calibrar el colchón de capital que cada uno necesita para mantenerse a flote, el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, contemplan al menos dos objetivos:

•Disipar la nube de incertidumbre que gravita sobre los bancos y

•Asegurar a todo el mundo que incluso si las condiciones empeoran, la economía de EE.UU. y sus bancos sobrevivirán esta crisis.

De la lista de bancos analizados, el que muestra mayores flaquezas es el Bank of America, el principal banco del país por volumen de activos, pues deberá aumentar en unos u$s33.900 millones su capital. Pero no está solo, pues Citigroup, GMAC y Wells Fargo también necesitarán reforzar sus patrimonios.

El plan del Gobierno, bautizado como "stress test", evaluó la capacidad de los bancos de afrontar potenciales pérdidas futuras como consecuencia de un empeoramiento de la situación económica. El objetivo es que el sector tenga capital suficiente para poder seguir prestando incluso si la recesión empeora.

¿Qué bancos son fuertes y cuáles no?

Hasta el momento, los sucesivos gobiernos de George W. Bush y de Obama han realizado un esfuerzo extraordinario por describir que todos los bancos atraviesan una situación parecida, una postura destinada a infundir confianza en un momento en que los mercados financieros se tambaleaban.

En la fase inicial del rescate bancario, el gobierno deliberadamente no quiso diferenciar entre los bancos fuertes y débiles. En octubre, forzó a nueve de los mayores bancos a que aceptaran dinero de los contribuyentes tanto si lo necesitaban como si no. La cuestión era evitar estigmatizar a los débiles.

Ahora, el gobierno, a la vez que insiste en que hará lo que sea necesario para mantener a flote los 19 bancos, quiere separar los fuertes de los débiles. Al mercado le preocupa que la viabilidad de los débiles sea contagiosa y perjudique la habilidad de los más fuertes a levantar capital y retomar los préstamos. Se supone que las pruebas de resistencia acabarán con eso.

"Ahora van a tener que decir que, de hecho, algunos bancos están mejor que otros", agregó Wilmarth, un día antes de conocerse los resultados.

La estrategia de Geithner-Bernanke pretende reasegurar a los mercados sobre la fortaleza de los fuertes para que no se vean arrastrados por los débiles, y mostrar una proyección a seis meses para apuntalar a los menos saludables, incluso con dinero de los contribuyentes si fuera necesario. Eso tiene sentido siempre y cuando no provoque una corrida bancaria contra los más débiles de los 19.

Los inversores no parecen preocupados por los resultados del test, a juzgar por la evolución de las acciones bancarias, que reaccionaron al alza esta semana en la bolsa neoyorquina. Todo lo contrario, en la rueda previa al anuncio, los papeles de los mayores bancos mostraban subas del orden del 10 por ciento.

Pese a la relativa tranquilidad del mercado, la gran incógnita que da vueltas en el mercado es averiguar como harán los bancos para conseguir las cantidades multimillonarias que previsiblemente se verán obligados a recaudar.

Bernanke y Geithner estarían encantados si incluso unos cuantos bancos pudiesen vender acciones comunes a inversionistas. Pese al repunte en las acciones bancarias que se ha visto en las últimas tres semanas, será difícil.

Por eso, los bancos, incluso si no están de acuerdo con el veredicto de las pruebas de resistencia del gobierno, diseñarán planes para vender activos (tanto negocios enteros como préstamos y valores) y convertir acciones preferenciales en manos del gobierno e inversionistas privados en acciones comunes.

Los resultados del “stress test”

En sus recomendaciones finales, la Reserva Federal le ordenó a por lo menos siete de los mayores bancos del país que apuntalen sus niveles de capital en unos u$s75.000 millones.

Otras seis instituciones, en tanto, aprobaron el examen del banco central, un ejercicio que sirvió para trazar por primera vez una clara línea divisoria entre las entidades más fuertes y más débiles del país.

Como resultado del examen de dos meses y medio al que se sometieron las 19 mayores instituciones financieras de EE.UU., J.P.Morgan Chase & Co., American Express Co., Metlife, Bank of New York Mellon Corp. y Capital One Financial Corp. no se verán forzadas a levantar capital adicional.

En cambio, los reguladores le han dicho a Bank of America Corp. que debe hacer frente a una escasez de capital de unos u$s34.000 millones, la mayor brecha entre todos los bancos. Citigroup Inc. necesita u$s5.500 millones; Wells Fargo & Co., u$s13.700 millones y GMAC u$s11.500 millones.

El anuncio de los resultados marca el comienzo de una nueva etapa tanto para la banca estadounidense como para el gobierno del presidente Barack Obama, que espera que las pruebas sirvan como un punto de inflexión en la recuperación de la industria.

"Creo que este será un anuncio que infundirá confianza", dijo el miércoles la presidenta del Fondo de Garantía de Depósitos de EE.UU. (FDIC), Sheila Bair, ante un panel del Senado. "Algunas instituciones necesitarán capital adicional, pero creo que habrá mecanismos para hacerlo en los próximos seis meses".

Robert Gibbs, el vocero de la Casa Blanca no quiso descartar la posibilidad de que las pruebas de resistencia pudieran llevar al gobierno a desplazar a algunos altos ejecutivos bancarios.

Los resultados también podrían impulsar el desmantelamiento de algunas de las mayores instituciones de EE.UU., que pasarían a ser entidades más pequeñas y manejables. Citigroup y Bank of America ya han empezado a deshacerse de activos.

El proceso de evaluación "termina con lo que llamo el período de 'manada', en el cual el gobierno intentó que todos parecieran estar más o menos en la misma situación y bajo las mismas circunstancias", señala Arthur Wilmarth, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad George Washington.

Los bancos que necesitan recaudar capital tendrán plazo hasta el 8 de junio para desarrollar un plan y hasta el 9 de noviembre para implementarlo.

Bank Of America es el caso paradigmático de la crisis

En el caso de Bank of America, por ejemplo, el capital adicional requerido puede exceder lo que el banco obtendría mediante la venta de activos o la emisión adicional de acciones. O sea que la única opción para la entidad sería la conversión de las acciones preferentes en títulos comunes. (Ver:¿Qué banco necesita u$s33.000 millones según el "stress test"?)

Esta alternativa permitiría que el banco incremente el capital hasta los niveles requeridos por las autoridades, pero convertiría también al Gobierno en uno de sus principales accionistas, una situación que el banco parece querer evitar a toda costa.

En igual sentido, y a efectos de obtener fondos adicionales, el banco se ha lanzado a la búsqueda de potenciales compradores para algunos de sus activos, como la división de gestión de activos Columbia Management y First Republic. La entidad anunció también que está dispuesta a rebajar su participación en China Construction Bank.

Bank of America contemplaba anunciar su estrategia el mismo día de los anuncios, según fuentes cercanas. La entidad cree que dispone de varias opciones para levantar capital y que no necesita recursos frescos del gobierno. El banco no concuerda con la evaluación del gobierno y realizará una conferencia telefónica para explicar sus diferencias.

Una alternativa sería convertir u$s33.000 millones en acciones preferenciales en manos de inversionistas privados en capital común, lo que le permitiría reforzar su capital sin tener que lidiar con una mayor influencia del gobierno.

Pero aún no está claro si esas operaciones permitan a Bank of America, cuya capitalización bursátil ronda los u$s70.000 millones, obtener el monto requerido por los reguladores.

Algunos de los bancos que saldrían airosos del test como J.P. Morgan y Goldman Sachs analizan en profundidad la posibilidad de devolver los fondos recibidos para evitar las presiones que surgen del propio gobierno sobre su gestión, pero según adelantaron el jueves altos funcionarios al Wall Street Journal, los reguladores no estarían de acuerdo con esa posibilidad.

Según esas mismas fuentes, el Gobierno exigirá a los receptores de fondos públicos que demuestren tener capacidad para evitar ayuda federal en el futuro, lo que podría desincentivar la devolución del dinero recibido.

Por lo demás, diversos analistas señalan que el interés de los reguladores en evitar declaraciones de parte de los bancos, explicitando su situación y cuestionando los procedimientos empleados pueden erosionar aún más la confianza en el sistema bancario estadounidense y mermar la propia credibilidad de los “stress test”.

El optimismo del Secretario del Tesoro

Adelantándose a los resultados oficiales, Timothy Geithner afirmó que ninguno de los 19 bancos examinados se ha declarado insolvente. El funcionario hizo estas declaraciones en una entrevista emitida el canal de televisión PBS.

"Creo que los resultados serán, en definitiva, tranquilizadores" dijo Geithner, que aseguró que "ninguno de los 19 bancos están en riesgo de insolvencia".

El secretario del Tesoro de EEUU indicó que el gobierno "continuará detrás de este proceso porque queremos hacerle saber al mundo que hay suficiente capital en el sistema".

Las instituciones financieras, dijo, "no tienen que decidir cuánto capital necesitan, ésa es una decisión del supervisor que hay que tomar con extraordinario cuidado e integridad"

La sensatez de Bernanke

El presidente de la Reserva Federal abogó hoy por acordar una estrategia integral para reforzar la supervisión bancaria en Estados Unidos y evitar de esa forma futuras crisis financieras.

El titular del banco central estadounidense ha indicado en un discurso vía satélite ante la conferencia de la Fed en Chicago que las autoridades reguladoras deben mejorar no sólo la supervisión de bancos individuales sino también la del sistema financiero de su país en su conjunto.

De esa forma, añadió, las autoridades podrán detectar riesgos que pongan en peligro el flujo normal del crédito, las operaciones de mercado y el comercio.

Añadió que la actual crisis financiera, la peor desde 1930, ha mostrado "serias deficiencias" en distintas instituciones, como la ausencia de niveles adecuados de capital.

Bernanke afirmó, además, que muchos bancos no hicieron una planificación efectiva para poder vender activos "líquidos" si las condiciones económicas empeoraban y no tenían sólidas políticas de riesgo para detectar posibles problemas.

Bernanke también ha indicado que la crisis financiera destaca hasta qué punto es importante que los bancos estén correctamente capitalizados. "Porque el capital es una defensa contra eventuales pérdidas inesperadas, las autoridades regulatorias estadounidenses han estado muy atentas a ello después del comienzo de la crisis", ha subrayado.

"Hemos seguido de cerca los niveles de capitales de las instituciones financieras en función de su exposición al riesgo", agregó el jefe de la Fed, horas antes de que el banco central y el Tesoro revelen los resultados de los "tests de resistencia" impuestos a los 19 mayores bancos del país.

La conclusión de las pruebas de resistencia debería reducir algo de la extenuante incertidumbre que pesa sobre la confianza de los bancos y, por consiguiente, su capacidad para otorgar crédito.

Si los números son verosímiles, los resultados contribuirán al debate sobre la magnitud de los problemas de los bancos con hechos comprobados. Si el proceso fue tan riguroso como se ha descrito, tendría que haber menos sorpresas merodeando en los libros de los bancos. El presidente Barack Obama podrá decir con honestidad que primero hizo todo lo que estaba en su mano.

Todo eso es para bien. Pero, en última instancia, especialmente si la economía se deteriora, Barack podría decirle al Congreso que necesita más dinero para los bancos. En ese caso, también podría decir con total honestidad que primero hizo todo lo que estaba en su mano.

Fuente: www.infobaeprofesional.com