La banca brasileña se fortalece aún en medio de la crisis global

miércoles, 29 de abril de 2009

El sistema financiero del país vecino atraviesa un fuerte proceso de fusiones y absorciones. Muchos banqueros de Europa y Estados Unidos apuestan a este mercado para consolidar su posición en América latina.

Más allá del ritmo de samba y el Carnaval, de los futbolistas de renombre y de disfrutar de una geografía privilegiada, Brasil se ha consolidado en la última década como una de las economías con más potencial de crecimiento del panorama internacional

Para alcanzar este lugar de privilegio se respalda firmemente en un sistema financiero que ha sabido, sabe y, si no fallan las previsiones, sabrá crecer gracias al empuje de la economía local.

Tanto, que en medio de la peor crisis financiera que se recuerda desde el crac del 29, Brasil ha logrado mantener el ciclo de crecimiento del sistema, por lo que mantiene previsiones optimistas para los próximos años.

Según un reciente informe elaborado por Wharton University, este potencial es seguido con mucha atención por inversores locales e internacionales, y ha generado un caldo de cultivo ideal para desatar una tormenta de compras y fusiones, como lleva ocurriendo en el último año y medio, y que continuará en los próximos meses.

En este contexto, numerosas entidades, locales o internacionales, vienen protagonizando un proceso de expansión y concentración sin parangón.

Como prueba de los movimientos corporativos recientes, pueden citarse:

•La fusión entre Itaú (2º en el ranking por depósitos) y Unibanco,

•La compra de Nossa Caixa (6°) y del 50% del Banco Votorantim (8º) por parte del Banco do Brasil (1º),

•La integración del Banco Real en el Grupo Santander,

•La adquisición del Banco Cacique por Société Générale,

•y este mismo mes de abril, el acuerdo de venta de Banco Pactual, la división brasileña del suizo UBS, a BTG Investments por 2.500 millones de dólares. Esta última ha servido incluso como salvavidas de la entidad helvética en medio de la crisis para conseguir liquidez.

El ranking de depósitos a diciembre de 2008 era liderado por el Banco do Brasil, que mantiene el liderazgo histórico, con una participación del 22,6%, seguido por el ITAU (18,5%) y el Bradesco (13,9%)

Con una concentración similar a la del sistema financiero argentino, los primeros cinco bancos del ránking de depósitos concentran el 79% del total y si la lista se extiende a los top ten, se verá que aglutinan el 92%.

En comparación con el sistema bancario argentino, que administra u$s68.200 millones, el brasileño capta un total de depósitos por unos u$s509.000 millones, es decir casi 7,5 veces más.

Las causas del fenómeno

“La concentración es una de las tendencias claras en el sistema bancario brasileño”, señalan Altina Sebastián González, profesora de Finanzas en la Universidad Complutense de Madrid.

Y añade: “Mientras que a finales de 1994, año de implementación del Plan Real (cuyo objetivo era acabar con la hiperinflación), los cinco mayores bancos del país aglutinaban el 56,8% del crédito concedido al sector privado, en diciembre de 2008 este porcentaje se había disparado hasta el 77,5%.

Tras este sustancial crecimiento subyacen las decenas de fusiones y adquisiciones de los últimos años, algunos fracasos estrepitosos, como la quiebra del Banco Santos, y la desaceleración de la actividad crediticia por parte de las filiales de algunos bancos internacionales, cuyas matrices se han visto especialmente afectadas por la crisis subprime”.

Itaú y Unibanco, segundo y cuarto grupo financiero de Brasil, respectivamente, supieron ver esta realidad al anunciar una fusión a finales del año pasado, dando origen a la mayor firma financiera del Hemisferio Sur.

La nueva entidad cuenta con activos valorados en 263.800 millones de dólares, lo que le sitúa en el decimoséptimo puesto del ránking mundial.

Además, mantiene en funcionamiento 4.800 oficinas, 14,5 millones de clientes, y una cuota de mercado cercana al 20% en el mercado bancario brasileño.

Los dirigentes de estas dos entidades han asegurado que la fusión tiene como objetivo ampliar su capacidad competitiva y que, en ningún caso, se ha producido por la crisis financiera internacional.

El profesor de Finanzas de la Universidad Pompeu Fabra, Sergio R. Torassa, explica que “una de las razones que subyace tras este proceso es el tamaño del país. Brasil tiene un territorio equivalente al 90% de Estados Unidos, por lo que los costos de implementar una red de oficinas bancarias con una cobertura nacional son muy elevados.

Se estima que la inversión necesaria para conseguir el 1% de cuota de mercado se sitúa entre 1.000 y 2.000 millones de dólares (entre unos 767 y 1.533 millones de euros). Consecuentemente, si una entidad deseara hacerse con una cuota del 5%, necesitaría entre 5.000 y 10.000 millones de dólares.

Dichas cantidades no están al alcance de pequeños y medianos players”. Por tanto, Torassa explica que esta nueva configuración del sector bancario “constituye una clara ventaja desde el punto de vista de incremento del grado de competitividad entre las entidades de mayor tamaño, con el consecuente beneficio para los clientes y, por ende, para la economía brasileña en su conjunto”.

Otro indicio positivo para el sector financiero brasileño, es que, frente a los planes billonarios anunciados en Estados Unidos y Europa, el Gobierno de Lula se ha quedado en una inyección de 45.000 millones de dólares orientada a mantener vivo el crédito y evitar el desempleo.

En esta línea, el catedrático de Economía Financiera de la Universidad Complutense, Juan Mascareñas, señala que “el impulso que está dando el Gobierno brasileño, con una serie de iniciativas dirigidas a facilitar el crecimiento del volumen del crédito, se estima que en un 14 por ciento para este año, beneficiará al sector bancario privado”.

Presente, pasado y futuro

Para entender hacia dónde se dirige el sector financiero brasileño quizás deberían analizarse antes todas las operaciones que ha habido en los últimos tiempos. Como punto de inflexión podría citarse el nacimiento de Itaú Unibanco Holding, la entidad resultante del matrimonio entre Itaú y Unibanco, que ha superado en el ránking financiero al hasta ahora inexpugnable Banco de Brasil, el principal banco del estado brasileño.

Por detrás quedan también Bradesco, que antes podía presumir de ser la mayor entidad privada, y Banespa, de Banco Santander.

Itaú y Unibanco han sido, quizás, los que se han movido con mayor vehemencia, pero antes y después han habido una serie de fusiones y adquisiciones que dejan entrever la importancia que dan los pesos pesados del sector al reordenamiento financiero brasileño.

Así, el estatal Banco de Brasil es uno de los que se ha mostrado más activo a la hora de crecer a base de participación de mercado. Este banco anunció en noviembre de 2008 la compra de Nossa Caixa, centrada en la región de Sao Paulo, por 2.936 millones de dólares.

El motivo de esta adquisición no fue otro que reforzar la entidad pública tras la fusión de Itaú y Unibanco, como reconoció el propio ministro de Hacienda, Guido Mántega.

“Vimos que es importante, en un momento de crisis financiera como éste, tener bancos públicos fuertes e importantes. Esta operación equilibra el juego”, aseguró.

Posteriormente, Banco de Brasil se hizo con el 50% de Banco Votorantim, la séptima entidad del país, por 1.800 millones de dólares. Además, a estas compras hay que añadir otras dos realizadas durante 2008, la del Banco del Estado de Piaui y la del Banco del Estado de Santa Catarina.

Pero, sin duda, la operación que más dio qué hablar fue la de Santander, al adquirir la filial brasileña de ABN Amro, Banco Real, que fusionó con su división en el país carioca, Banespa. Esta compra, enmarcada dentro del despiece de la entidad holandesa que realizó junto a Royal Bank of Scotland y Fortis, le costó a Santander unos 26.100 millones de dólares.

La fusión de Banespa y Banco Real permitió a Santander convertirse en el cuarto banco de Brasil, con activos por más de 57.000 millones y 8,5 millones de clientes.

Pero Emilio Botín, presidente del banco español, ya ha anunciado que no se conforma con ello y que pretende ser el primer banco privado del país. Unas declaraciones que han levantando muchas ampollas y, en opinión de los expertos, han acelerado muchos movimientos de sus rivales brasileños.

"Brasil es un gran país, que combina un mercado fantástico con un potencial agrícola, mineral, tecnológico, industrial y de servicios que le han convertido, sin duda, en una de las más grandes potencias a nivel mundial", explicó Botín en una reciente visita al país carioca.

Por ello, Santander tiene previsto invertir 1.125 millones de dólares en Brasil durante este año y el próximo, con un ambicioso plan de apertura de oficinas que se estima en unas 400.

Está claro que cada vez cobra más sentido que quién no está en Brasil, no está en América latina, como ha señalado en más de una ocasión algún banquero. La crisis financiera ha reforzado esta tesis, hasta el punto de que los bancos brasileños no sólo no han arrastrado a la economía, como ha ocurrido en otros países, sino que la han hecho más sólida y resistente a los vaivenes locales e internacionales.

“En épocas de crisis, siempre surgen excelentes oportunidades de compra”, recuerda el profesor Torassa.

Trampolín internacional

Tras el proceso de concentración que está viviendo el mercado financiero brasileño se esconde una última clave: el trampolín internacional que representa este país para seguir creciendo por el mercado americano.

“Brasil es la potencia económica latinoamericana que, además, en los últimos años está creciendo económicamente a buen ritmo, así que este movimiento concentrador puede buscar no sólo un aumento de la eficiencia, sino también una manera de extenderse hacia el resto del subcontinente”, señala el profesor Mascareñas.

El nuevo Itaú Unibanco Hólging es un claro ejemplo. Nada más sellar su matrimonio, la entidad ya adelantó que su primer foco de atención será la expansión internacional en países latinoamericanos más emergentes, como México, Colombia y Perú, además del desarrollado Chile.

Algunos expertos no descartan, incluso, que dé el campanazo adquiriendo algún gran rival norteamericano o europeo, en medio de la crisis internacional. “Queremos ser un banco con capacidad para operar en todo el mundo. Aspiramos a tener escala global”, señaló Pedro Moreira Selles, presidente de Unibanco, poco después de anunciarse la fusión.

Pero toda esta concentración también tendrá sus consecuencias, que Torassa mide, sobre todo, en términos de eficiencia y reestructuraciones.

“Es innegable que la eficiencia en cualquier sistema bancario constituye un factor estratégico de máxima importancia, tanto más cuanto menores sean los márgenes comerciales. En el caso brasileño, tradicionalmente, las entidades han estado acostumbradas a trabajar con precios que les proporcionaban confortables diferenciales”.

Por ejemplo, en préstamos personales, las tasas cobradas a los mejores clientes superan, hoy por hoy, el 32%, alcanzando incluso tipos del 73% y el 76% anual.

En el momento actual, señala, “el propio presidente Lula ha declarado que su “obsesión” es la de reducir sustancialmente los spreads entre las operaciones bancarias activas –lo que los bancos cobran- y las pasivas –lo que los bancos pagan a sus clientes- y que empleará todos los medios que tenga en sus manos para conseguirlo.

Ante esta tesitura, el sector bancario se verá abocado a acometer un amplio proceso de reestructuración, implantando políticas destinadas a reducir plantilla, recortar gastos de explotación, racionalizar sucursales, invertir en tecnología y ganar tamaño a través de operaciones de fusión y adquisición”.

Una auténtica revolución. Pero parece que tiene el terreno bien preparado.

Fuente:www.infobaeprofesional.com