Se demora la aprobación del préstamo del BID para el país

lunes, 27 de abril de 2009

No hubo avances en la gestión por US$ 1800 millones; el banco espera que lo capitalicen

Promesas, sobre todo, es lo que se lleva la delegación argentina que participó en la asamblea semestral conjunta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Ambas deliberaciones terminaron ayer aquí en medio de sombríos presagios sobre el futuro económico, agudizados imprevistamente por el aún incierto impacto de la epidemia global de gripe porcina.

"Este asunto puede tener un importante impacto económico, aunque el impacto más importante es sobre las vidas y el bienestar humano", admitió el secretario de Hacienda mexicano, Agustín Carstens.

La misión argentina, encabezada por el ministro de Economía, Carlos Fernández, regresó anoche a Buenos Aires sin definiciones ciertas sobre el dinero que está esperando.

"Será pronto", escucharon los funcionarios al reclamar los 2500 millones de dólares que le corresponden al país por la distribución de derechos especiales de giro (DEG), la moneda interna de la institución.

Y también "será pronto" escucharon del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, al que ayer Fernández preguntó por los no menos de 1800 millones de dólares que está gestionando. Tal préstamo fue acordado directamente entre la presidenta Cristina Kirchner y Moreno durante la V Cumbre de las Américas, realizada hace diez días en Trinidad y Tobago.

Pero ambas entidades -FMI y BID- tropiezan con el mismo problema: no pueden dar dinero si no lo reciben antes de sus socios. Y los desembolsos que espera el gobierno argentino están supeditados a que ambas entidades sean recapitalizadas, tal como se acordó en la reciente cumbre del G-20 en Londres. "Mientras no llegue el dinero, no se puede redistribuir", fue el argumento. La expectativa es que eso no se demore más allá de septiembre próximo.

La otra promesa que también se llevaron los argentinos fue la de un "mayor trabajo técnico" para la elaboración de las proyecciones del FMI, que tanto molestan al gobierno argentino últimamente. "Yo entiendo que son descorazonadoras. Pero es lo que surge de nuestro estudio", dijo el responsable para América latina de la entidad, Nicolás Eyzaguirre, al ratificar la caída del 1,5 por ciento en la actividad económica que proyectó el organismo para la Argentina.

Lo otro que tampoco se cerró fue la esperada revisión de las cuentas argentinas por parte del organismo. "Estamos listos para ir", dijo a LA NACION el director gerente de la entidad, Dominique Strauss-Kahn.

Como miembro del FMI, la Argentina debe permitirle al organismo la revisión de sus cuentas públicas. Pero hace tres años que niega el acceso a sus técnicos, que ya empezaron a tildar de "dudosos" algunos indicadores oficiales, entre ellos el de la inflación.

Se esperaba que en estos días se acordara un cronograma que permitiera reanudar la relación normal. Pero eso tampoco se acordó, aunque Strauss-Kahn no se mostró sorprendido. Está convencido de que después de las elecciones de junio próximo llegará la hora de hablar de economía.

La delegación argentina estuvo integrada también por el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y por el secretario de Política Económica, Martín Abeles. Todos regresaron anoche a Buenos Aires.

Una de las sorpresas de esta asamblea fue la intervención del secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, para reclamar al FMI "mayor flexibilidad" en los instrumentos con los que la entidad intenta apoyar a los países emergentes ante la crisis global.

Las palabras del joven ministro de Barack Obama fueron como una palmada en el hombro para los argentinos, que vienen reclamando lo mismo. Sólo 24 horas antes Fernández había insistido, pero con palabras mucho más duras. "El FMI tiene que ser más flexible con los préstamos a los países en desarrollo, ofreciendo paquetes financieros sin condiciones", reclamó.

Fernández concedió que la entidad "ya está ofreciendo facilidades crediticias", pero sólo "a un reducido número de selectas economías emergentes, mientras que la mayoría de los países en desarrollo sólo tiene acceso a programas con impactos pro cíclicos en sus economías, que se han probado negativos", dijo.

Marketing político

El FMI, por su parte, aprovechó la reunión para hacer un poco de marketing de su nuevo programa de créditos flexibles (FLC), de los que ha colocado US$ 62.000 millones en pocas semanas, según subrayó Strauss-Kahn. El grueso de esa cifra -US$ 47.000 millones- corresponde a México.

Pero, en diálogo con LA NACION, el directivo advirtió que difícilmente la Argentina pueda acceder a esa línea si antes no permite contrastar el nivel de exactitud de sus indicadores oficiales.

Fuentes de la delegación argentina aseguraron que, por ahora, el Gobierno "no explora" ningún línea de crédito con el FMI. Pero admitieron que esa posibilidad no debería desecharse para el futuro. "Con un mercado financiero casi inexistente, no se puede descartar ninguna alternativa", fue la explicación. Antes de embarcar de regreso al país.

Fuente:www.lanacion.com