A Obama le costó encontrar quién le preste y tuvo que tentar con más tasa

jueves, 26 de marzo de 2009

El gobierno realizó ayer una subasta de bonos a cinco años por un total de u$s 34.000 millones. Pero no le fue tan bien. Crecen las dudas sobre la sustentabilidad de la deuda de EE.UU.

Una emisión de rutina de bonos del Tesoro estadounidense registró ayer un éxito relativo, hecho que inquietó a los mercados en momentos en que la Reserva Federal está empeñada en una costosa política de compra de obligaciones del Estado. El gobierno de Barack Obama emitió u$s 33.955 millones en deuda a cinco años a un interés de 1,75%. La demanda duplicó la oferta, con u$s 68.758 millones pero el gobierno debió pagar una tasa máxima que se situó en 1,849%. El rendimiento es calculado en función del precio más bajo pagado por los inversores que compraron títulos en esta subasta y es similar al de otras emisiones comparables anteriores: 1,985% el 25 de febrero, y 1,820% el 29 de enero. Sin embargo, esta emisión fue considerada como un fracaso relativo porque se esperaba que la llegada de la Reserva Federal como comprador al mercado secundario provocara un claro fortalecimiento de la demanda.

De hecho, un especialista del mercado de deuda pública, John Jansen, describió la operación como “una debacle para el mercado de obligaciones del Tesoro”. Hoy se licitarán u$s 24.000 millones en bonos a siete años.

La Fed llevó adelante ayer sus primeras compras de bonos del Tesoro, en el marco de la política decidida en la última reunión de su Comité de política monetaria. El monto comprado, anunciado antes de esta operación, había sido de u$s 7.500 millones en bonos a 7 y 10 años. La Fed aceptó pagar precios considerados elevados.

La relativa debilidad de la demanda por deuda del Tesoro a 5 años, cuando la Fed busca prioritariamente títulos con una maduración de 2 a 10 años, provocó inquietud sobre la sostenibilidad de la política de endeudamiento de Estados Unidos, embarcado en un vasto plan de reactivación económica y de compra de activos invendibles de los bancos.

Según analistas de BNP Paribas, “los rendimientos de las obligaciones del Tesoro cayeron a niveles tan bajos que no son sostenibles a largo plazo, salvo que haya nuevas reducciones de la tasa de referencia o que ocurra una deflación. Las medidas políticas, concebidas para impedir un hundimiento inmediato de la economía, terminarán sembrando las semillas de la próxima burbuja: tasas de interés a corto y largo plazo en fuerte alza en un futuro no muy lejano”, advirtieron.

Fuente: Cronista.com