Cómo detectar a un charlatán y defenderse de los mini-Madoff

martes, 17 de marzo de 2009

No es una tarea sencilla. Madoff, al menos, tenía todas las cartas a su favor: un nombre respetado, un CV que incluía la presidencia de uno de los mayores mercados del mundo, retornos atractivos pero lo suficientemente bajos para no levantar sospechas.

Qué diría si le ofrecen invertir en un fondo, de un prestigiosísimo gestor, que no sólo incluye en su curriculum experiencia como presidente del Nasdaq, tal vez el mayor mercado de valores del mundo, sino que cuenta entre su clientela a súper millonarios de la talla de Steven Spielberg, Pedro Almodóvar, y a varios de los principales banqueros y personalidades de Nueva York, Madrid, Londres y Zurich. Y que además de todo esto viene ofreciéndole a su selecta lista de clientes (porque no es que el hombre anda buscando dinero a troche y moche) un retorno moderado, pero constante del 12% anual. Probablemente, no lo piensa dos veces, más si su vecino –el que tiene la mejor casa y suele tener los mejores contactos en el sector financiero y empresario– le comenta que ya tiene su dinero en ese fondo.

Una lógica de este estilo fue la que traicionó a todos aquellos inversores que quedaron atrapados en las garras de Bernard Madoff, responsable de la estafa más grande de la historia por unos u$s 65.000 millones. La experiencia de este caso demuestra que no es tan sencillo detectar cuándo un gestor de fondos es un fraude. Por lo general, los inversores simplemente consideran como buenas referencias de un administrador el hecho de que algún conocido le confíe su dinero, o el que ofrezca retornos buenos pero al mismo tiempo lo suficientemente bajos como para no levantar sospechas, como en el caso de Madoff. Aquí, por ello, algunos consejos para al menos asegurarse de tomar todos los recaudos antes de invertir.

La simplicidad es todo. No deje que su gestor lo maree con complejas estrategias de inversión. Siempre debe entender de qué se trata el instrumento en el cual está poniendo su dinero. Si le hablan de derivados, productos estructurados o de cualquier otro instrumento que no se reduzca a acciones, bonos o plazos fijos, puede que no lo estén llevando por el camino correcto. Sobre todo, si su gestor no logra explicarle de manera llana en qué consiste el producto que le está vendiendo. Madoff engañó a miles de inversores hablando un lenguaje financiero casi inentendible. Su éxito, decía, se basaba en su estrategia de “split-strike conversion” con opciones. Muy pocos podían explicarla.

Nadie tiene la bola de cristal. Por bueno y capaz que sea un administrador de fondos, no hay nadie que sea infalible. Tarde o temprano, un gestor tiene alguna mancha en su historial. Y es que nadie tiene la bolsa de cristal para saber qué va a pasar en los mercados. Desconfíe si su gestor no reconoce alguna debilidad. Una corazonada o un buen análisis puede haberlo ayudado un par de veces, pero en el mercado hay cientos de variables que van más allá de la razón y que pueden hacer que un gestor de fondos pierda dinero alguna vez. De más está aclarar: Madoff, parecía infalible...

La mente puede traicionarlo. No se deje llevar cuando le dicen frases como “compre este producto, que se acaba” o “aproveche para entrar, que no todo el mundo puede hacerlo”. Quien lo asesora en el manejo de su dinero no debería valerse se estas estrategias de marketing. Una inversión debe ser algo pensado, analizado y fundamentado.

Es preferible perderse en los detalles. Cuando lleve a cabo una inversión exija conocer los prospectos de los productos en los cuales invierte. Además, su gestor de fondos debería darle periódicamente un informe detallado con los movimientos que realiza en su cuenta. Conocer su extracto de cuenta no es pedir mucho, es pedir lo básico. Todas sus inversiones deberían estar documentadas. El mercado de hoy permite que los movimientos sean transparentes: todo se realiza electrónicamente. Si la transacción está bien hecha, en algún lado existe un registro.

Siga su instinto. Muchos de los clientes estafados por Madoff reconocieron que en algún momento sospecharon del financista, pero que luego se dejaron llevar por los buenos retornos o simplemente por su “buena imagen” pública. Si en algún momento se le enciende una luz roja, no la desoiga.

Fuente: El Cronista