lunes, 16 de marzo de 2009
Las tarjetas prepagas ya mueven u$s 10.000 millones en el mundo. Se volvieron atractivas para las empresas y los individuos que no califican para obtener créditos en el sector financiero o que quedaron aislados en segmentos “no bancarizados”.
En un mundo en el que se multiplican los morosos y se extinguen los solventes, las tarjetas de débito prepagas empiezan a ganar espacio a nivel global, y a prometer cifras casi “explosivas” para los próximos años. El agravamiento de la restricción de liquidez y la menor capacidad de endeudamiento volcaron sobre estos productos financieros a empresas e individuos que, por los efectos de la crisis, hoy ya no califican para obtener créditos en el mercado secundario de dinero, o quedaron aislados en segmentos “no bancarizados”. La emisión de plásticos se disparó durante el año pasado hasta el punto de mover más de u$s 10.000 millones a nivel global, y prometer alcanzar los u$s 15.000 millones a fin de 2009. Esas cifras, estimadas en un estudio de mercado de la consultora Beytech, suponen un crecimiento interanual del 30%, que estuvo dado de la mano de las mayores dificultades de crédito en el planeta.
Para la consultora, hoy se están dando conjuntamente tres grandes factores que provocan la expansión: la merma o estancamiento de los niveles de consumo y gasto en amplios segmentos de clientes de tarjetas de crédito tradicionales; la mayor dificultad para emisores de los Estados Unidos y Europa de ofrecer líneas de productos crediticios sin exponerse a altos niveles de morosidad y deteriorar la calidad de sus carteras; y el crecimiento de la competencia, que reduce los márgenes de los productos crediticios típicos ofrecidos en los mercados de tarjetas de crédito y débito.
En la Argentina, los bancos y prestadores de estos servicios reconocen que el mercado siguen sin desarrollarse demasiado, pero consideran que están dadas todas las condiciones para que el producto se asome en los próximos meses como uno de los que muestra mejores perspectivas en todo el sector. “En una coyuntura como la actual, un medio de pago que reemplace el efectivo y brinde un amplio programa de beneficios, al que se puede obtener con mínimos requisitos (sólo se requiere el DNI) tiene un potencial muy interesante”, explicó la responsable de Tarjetas Prepagas de la entidad, Silvia Carro. “La proyección es muy amplia, ya que son productos con muy poca historia en nuestro mercado, y con muchas funcionalidades aún no exploradas localmente, que permitirán un incremento en volumen, tanto de usuarios como de transacciones en los próximos años”, agregó.
En realidad, la gran expansión local se dio en los años que siguieron al caos institucional del 2002, cuando el Gobierno decidió “bancarizar” el pago de los planes sociales. “Esta plataforma se usó acá para la liquidación de estos programas, pero hoy ya se está manteniendo estable, porque el consumo es parejo y los montos no han cambiado últimamente. El Estado decidió mantener los subsidios y volcarlos a tarjetas magnéticas porque eso mejora el esquema de control”, explicó una fuente de Cabal a El Cronista. La emisión quedó prácticamente estancada en ese sector, y relegada a otros usos en unas pocas entidades bancarias y cadenas de retail.
En Visa, una fuente explicó que hoy esta herramienta en el país “se usa mucho para viáticos, fines sociales, beneficios y estímulos para empleados, gastos de representación en viajes y flotas de combustibles”.
El Galicia, el Standard Bank y el Francés son algunas de las entidades que, el año pasado, decidieron lanzar algún producto nuevo en este segmento. El Francés, como el Galicia, lanzó la llamada tarjeta “regalo”, destinada a las compañías, para eventos y beneficios del personal, y a los individuos, en promociones de consumo masivo y regalos personales de “efectivo”. Además, la llamada “tarjeta blue”, que ofrece beneficios especiales para jóvenes, y la tarjeta “recargable para becas de integración”, que posee en el marco de un programa de becas institucional.
En el Standard Bank, en tanto, lanzaron similares productos para los segmentos Corporate y Pymes, manteniendo las características y beneficios de Visa Corporate, Visa Business y Visa Purchasing. El banco tiene, actualmente, más de 60 empresas operando bajo esta modalidad de prepagas: “Estas tarjetas están empezando a cubrir la demanda de las empresas para hacer frente a los gastos de viajes y representación, administración de “caja chica” y fondo fijos, que actualmente son canalizados por los reintegros en efectivo, cheques, transferencias”, explicaron en la oficina de prensa del banco. “Es un producto ágil y seguro, y de bajo costo para las empresas; por eso el mercado de tarjetas prepagas tiene que evolucionar positivamente”, agregaron.
Fuente: El Cronista
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