Bear Stearns, el banco que desató el efecto dominó

lunes, 16 de marzo de 2009

Para los analistas, el caso desnudó los problemas reales que escondía el sistema financiero con los activos tóxicos en cartera. JPMorgan hizo un negocio redondo

Hoy se cumple el primer aniversario de la primera (valga de redundancia) caída de un banco en medio de la feroz crisis financiera. El que inauguró la seguidilla de grandes exponentes en desgracia fue Bear Stearns, que estuvo en pie 85 años en el negocio financiero. La historia es conocida: JPMorgan, una de las entidades que mejor salió posicionada de los descalabros de sus rivales, pagó u$s 10 por cada acción de Bear. Incluso ese monto fue lo máximo que le sacaron a JPMorgan, cuya primera oferta había sido por u$s 236 millones, o u$s 2 por acción.

¿Qué significó la primera gran quiebra de un banco estadounidense? Por un lado, explica Enrique Álvarez, director de IDEAglobal desde Nueva York, este caso desnudó los problemas que tenía el sistema financiero en cuanto a sus activos tóxicos. “Ahí empezó el riesgo de contraparte y toda la fobia que había en el mercado. La exposición de los derivados financieros en el mercado quedó al descubierto, algo que no sabíamos. Como tampoco el hecho de que se iba a producir un descalabro en los bancos”, explica Álvarez. La historia viene a cuento ya que para Bear, todo comenzó cuando los inversores le dieron la espalda a sus fondos de cobertura. A partir de eso, se produjo un efecto dominó que terminó siendo imparable para la entidad.

“Lo curioso es que Bear Stearns, antes de caer, había recaudado plata para evitar ese desenlace. Pero la lección es que con Bear comenzaron los reales problemas del sistema, no terminaron. De hecho, después de la venta sucedió que muchos querían comprar ETFs de los bancos pensando que todo –después de eso– había terminado. Otra vez quedó en claro que los que se apuraron perdieron”, señala Santiago López Alfaro, socio de Delphos Investment.

Los analistas no dudan en coincidir que el gran beneficiario fue JPMorgan. Es más, teniendo en cuenta cómo les fue a otros bancos que también compraron entidades insolventes (Bank of America se quedó con Merrill Lynch y Barclays Capital con una parte de Lehman Brothers), la operación del JPMorgan fue casi perfecta. “Las pérdidas por adquirir a Bear ya fueron absorbidas y no llegó a generar preocupación en el mercado. Totalmente distinto a la fusión de Merrill con Bofa, a pesar de que la acción del Morgan cayó, lo hizo mucho menos que Bofa. La fusión fue interesante, muy ordenada”, comentó el analista de IDEAglobal. Tan fue así que el banco también tomó posesión de Washington Mutual, otra entidad que estaba en serios aprietos.

Algunos datos le daría la razón a esa teoría: los resultados de JPMorgan Chase correspondientes al cuarto trimestre de 2008, a diferencia de sus competidores, reflejaron un beneficio de u$s 702 millones, equivalente a siete centavos por acción, muy por encima del centavo por título esperado por los analistas. De todas formas, el segundo mayor banco de EE.UU. (medido por activos) no pudo eludir el deterioro respecto al mismo período del ejercicio anterior: esos u$s 702 millones representaron un 76% de descenso respecto a las cifras de 2007. Los especialistas creen que, en la mirada histórica, la caída de Bear se verá minimizada por otros quebrantos más resonantes como Lehman o la mismísima AIG. “Va a terminar siendo una anécdota, porque Bear era un banco de inversión más que comercial. De hecho, por eso cayó más rápido que el resto”, dice López Alfaro. “El caso de Bear es importante porque marca el inicio, pero es secundario observando lo que pasó después. JPMorgan fue muy inteligente y tomó todas las ventajas que pudo. De hecho, levantó un negocio de corretaje para fondos de cobertura, o prime brokerage, que tendrá sus resultados”, concluye Álvarez.

Fuente: El Cronista