AIG pierde u$s 475.000 por minuto y pone en jaque la lógica de los rescates

jueves, 05 de marzo de 2009

Las pérdidas de 2008 rozan los u$s 100.000 millones, un récord absoluto. El gobierno ya aportó u$s 180.000 millones, lo que plantea hasta cuándo se puede seguir con los rescates

Probablemente, más de un lector de El Cronista posea una cartera de inversiones por valor de medio millón de dólares o más. Imagínense si, por culpa de la crisis financiera y el descalabro de los mercados, alguno de estos inversores pierde en un minuto todo ese dinero. Uno podría adivinar su reacción inicial: angustia por lo que acaba de perder y miedo a que las pérdidas se profundicen en el minuto siguiente (si es que su monto invertido fuera mayor). Pero esta situación parecería poca cosa si se lo comparara con lo que viene perdiendo la aseguradora AIG (American Insurance Group): u$s 475.000 por cada minuto que pasó durante todo el cuarto trimestre de 2008, según el cálculo del Wall Street Journal. El total de lo perdido alcanza los u$s 61.660 millones, monto de sobra para entrar por la puerta grande en el Libro Guiness de los Récords. Porque los resultados financieros que publicó AIG (la compañía de seguros más grande del mundo hasta hace poco) indican que durante el año pasado las pérdidas se elevaron hasta la astronómica cifra de u$s 99.300 millones. Y el gobierno de EE.UU. ya lleva aportado el doble (u$s 180.000 millones) para evitar su quiebra, con 3 paquetes de rescate en su haber desde septiembre de 2008.

El anuncio de los resultados trimestrales de la compañía generó un cimbronazo en los mercados financieros el lunes pasado. Pero si bien el precio de la acción de AIG ya se acerca a 0 y la mayoría de los analistas dejaron de seguir la compañía, el escenario de la quiebra está fuera del repertorio de opciones. “Visto y considerando el riesgo sistémico que todavía genera AIG y la actual fragilidad de los mercados, el costo potencial para la economía y el contribuyente de una falta de acción por parte del gobierno sería extremadamente elevado”, sostuvo el Departamento del Tesoro en un comunicado. Pero mientras el gobierno insiste en apuntalar AIG, lo que el contribuyente ve es que parte del dinero de sus impuestos va a parar a un barril sin fondo sin demasiados resultados a la vista. Y no hay un cálculo cierto de cuánto más se va a perder hasta que la situación mejore.

¿Cómo se explica que una compañía de seguros llegue a perder hasta 4 veces más que cualquiera de los grandes bancos estadounidenses? ¿Y que el gobierno esté dispuesto a todo con tal de evitar su quiebra? De acuerdo con una investigación realizada por el New York Times, el origen de las pérdidas está en el gigantesco grado de exposición que tiene la compañía a los CDS (Credit Default Swaps), instrumentos financieros que sirven, para quien los compra, como garantía frente al riesgo de incobrabilidad de un deudor. Y según los analistas, AIG tendría hasta u$s 300.000 millones de CDS vendidos en su poder, en un momento en que los incobrables abundan.

El problema para AIG está en que, a diferencia de un seguro tradicional, en el que la compañía tiene que previsionar las sumas aseguradas, en el caso de estos instrumentos “desregulados” no hubo tal previsión, lo que los hizo extremadamente rentables (además, la deuda de la compañía estaba calificada como AAA, por lo que sus CDS eran en teoría muy seguros). Es de esta forma que bancos, fondos de pensiones y hedge funds de 130 países compraron los CDS de AIG, como forma de transferir a la aseguradora el riesgo de incobrabilidad de sus propios deudores. Mientras los mercados subían, el negocio de los CDS era redondo (AIG llegó a tener u$s 450.000 millones en CDS vendidos). Pero cuando la tendencia cambió, comenzaron a aparecer los incobrables y AIG se tuvo que hacer cargo de las garantías que había vendido. Debido al éxito alcanzado vendiendo CDS en todo el mundo, si la aseguradora dejara de garantizar estos pagos, se generaría un efecto dominó que haría colapsar a todo el sistema financiero mundial y convertiría la quiebra de Lehman en un incidente menor. Por eso el gobierno no tiene otra opción que salir al rescate de AIG cuantas veces sea necesario.

Barack Obama quiere lograr una “reestructuración ordenada”. La división de seguros sigue siendo rentable, por lo que la idea es desguazar la empresa en varias unidades, empezando por sus negocios en Asia, según el Financial Times. Pero nada está decidido todavía y hoy habrá incluso una audiencia en el Congreso para evaluar el caso, junto con “las razones del fracaso en la intervención del gobierno y sus implicancias para las futuras regulaciones”. Por ahora, a cambio de los rescates concretados, el gobierno ya recibió títulos por el 80% de la aseguradora. Lo que casi equivale a reflotar la vieja Caja Nacional de Ahorro y Seguro, pero en los EE.UU.

Fuente: El Cronista