Efecto UBS: la banca suiza deberá adaptarse al nuevo escenario para sobrevivir

lunes, 23 de febrero de 2009

Los bancos de Suiza defienden la estricta confidencialidad bancaria como principio básico. Aseguran que otros países, como Liechtenstein y Austria, mantienen tradiciones similares. También recuerdan de cómo las cuentas secretas de la banca suiza ayudaron a muchas personas a sobrevivir al totalitarismo.

Pero como está disminuyendo el poder de los ejemplos históricos, y han surgido diferentes opiniones sobre el status del individuo versus el gobierno o la sociedad, en los últimos años la justificación para el secreto bancario se volvió cada vez más legal.

La semana pasada las autoridades estadounidenses lograron obligar a UBS a divulgar a unos 250 clientes que supuestamente usaban compañías fantasma para evadir impuestos. Eso representa una mayor fisura y, con el tiempo, eso podría ser considerado decisivo.

La ley suiza hace una distinción entre evasión impositiva (que constituye una infracción) y fraude impositivo (considerado un delito). Por regla general, Suiza no coopera con los pedidos de información sobre clientes extranjeros que poseen cuentas offshore y que están sospechados de evasión fiscal, a menos que la autoridad judicial o impositiva del país demuestre un verdadero fraude. Cada vez es más difícil mantener la distinción, en parte por su inherente falta de claridad para muchos, y el hecho de que en el exterior es considerada una cortina de humo para proteger el secreto bancario.

El acuerdo mediante el cual UBS aceptó brindar detalles de cuentas antes de que se cumplieran todos los procedimientos de apelación, estaría restando relevancia a la ya dudosa distinción. Definitivamente, no sorprende que unas horas después la Comisión Europea estuviera pidiendo a Suiza ofrecer a los estados miembro de la UE los mismos privilegios que se estaban otorgando a Washington.

Pero eso no significa que vaya a desaparecer el secreto bancario, o que Suiza pronto dejará de ser uno de los principales centros de activos offshore.

Los intentos de Bruselas para usar el caso de EE.UU como precedente se verán socavados por las divisiones internas. Austria y Luxemburgo probablemente se opongan a compartir información, pese al entusiasmo de ingleses y alemanes.

“Los bancos suizos, al igual que otras instituciones, tienen que mirar hacia dónde sopla el viento”, dijo John Tattersall, socio de PwC. “Ahora se está mucho más a favor de la transparencia”, agregó.

Teniendo en mente esas presiones, muchas entidades de banca privada suiza están invirtiendo en redes de sucursales “onshore” en países vecinos como Alemania, Italia, Francia o Reino Unido.

Los bancos justifican su extravagante inversión con la creencia de que, si bien los servicios onshore serán totalmente transparentes y estarán sujetos a las leyes del país donde se encuentren, la imagen y reputación de los bancos suizos crearía una buena base de clientes.

Irónicamente, UBS era el más activo en ese aspecto.

Fuente: Financial Times