Prestamistas VIP hacen su salvataje: cobran 15% y se quedan con acciones

viernes, 13 de febrero de 2009

Inversores como Warren Buffett y Carlos Slim encontraron el mejor negocio en la crisis. Prestan efectivo con opción a convertir el crédito en acciones si los mercados mejoran

En una crisis de liquidez tan grande como la que se está viviendo, el que tiene mucho dinero en efectivo se convierte en alguien apetecible para todos.Y eso es lo que entendieron inversores de la talla de Warren Buffett, o su alter ego latinoamericano Carlos Slim, quienes se encuentran en la envidiable posición de contar con una billetera bien provista en momentos de escasez y con los bancos fuera de pista. Casi como salir a vender agua mineral en el desierto.

Estos magos de las finanzas decidieron ocupar el lugar que dejaron vacante los bancos, atrapados en la trampa subprime de poseer multitud de activos tóxicos en sus balances, que no pueden blanquear de un día para el otro por miedo a generar una crisis de confianza respecto de su solvencia.

Al desaparecer los bancos como prestamistas, las grandes empresas quedaron en manos de estas “cuevas VIP”. Compañías “blue chip” como General Electric (GE), Goldman Sachs, la reaseguradora Swiss Re (la número dos del mundo), Harley Davidson, The New York Times o USG (empresa de materiales para la construcción) no tuvieron más remedio que llamar a la puerta de Berkshire Hathaway, el fondo de inversión de Buffett, o pedir ayuda a Slim, a través de sus controladas Banco Inbursa e Inmobiliaria Carso, verdaderas fábricas de efectivo.

El precio a pagar por el salvavidas es acorde a los tiempos que corren. Por un préstamo en efectivo, se están pagando tasas de entre 10% y 15% anual, pero con el agregado de que los prestamistas tienen la opción de convertir el crédito en acciones de la compañía si los mercados se recuperan. Lo que se llama un negocio fabuloso, con un piso de rentabilidad asegurada de al menos 10% anual (con la tasa de referencia de la Fed rondando el 0%-0,25%) y un techo que, en caso de que la economía vuelva a crecer, puede no tener límites, ya que se trata de compañías con buenos fundamentals y acciones deprimidas.

El caso paradigmático es GE. El grupo considerado uno de los principales símbolos de la economía estadounidense, también está sufriendo la crisis. La compañía, fundada a fines del siglo XIX por Thomas Alva Edison, vio su capitalización bursátil reducirse en u$s200.000 millones en 2008, por lo que Moody’s anunció que iba a evaluar retirarle la calificación “AAA”. Para salir de la delicada situación, el grupo recurrió a una inyección de capital de Buffett por u$s 3.000 millones, mediante la recompra de acciones preferentes perpetuas, que brindan una rentabilidad del 10% anual a Berkshire Hathaway. Pero esta operación no fue excepcional, ya que Buffett repitió el procedimiento con Goldman (aportó u$s 5.000 millones), Swiss Re (u$s 2.600 millones a cambio de un bono con un cupón del 12% anual y la opción de convertir el préstamo en acciones al cabo de 3 años, lo que le daría a Berkshire una participación del 25% en la compañía), Harley Davidson (u$s 300 millones, al 15%) y USG (u$s 300 millones, al 10%l).

En el caso de Slim, su salvavidas fue para apuntalar al New York Times, empresa que en diciembre de 2008 había hipotecado el edificio de su sede para obtener efectivo. El empresario mexicano le prestó al grupo de medios u$s250 millones, al 14% (11% en efectivo y 3% en otros bonos). El crédito también es convertible en acciones ordinarias de la compañía después de 3 años, por lo que en caso de ejercer la opción, Slim pasaría a controlar el 17% del grupo. Esto lo convertiría en el principal accionista después de la familia Sulzberger, fundadora y controlante del diario, que posee una participación del 19%.

En este lucrativo negocio, los primeros en ver la oportunidad fueron los fondos soberanos de Medio Oriente. En octubre, dos fondos originarios de Qatar, junto con un miembro de la familia real de Abu Dhabi inyectaron u$s 7.600 millones en el banco Barclays, a una tasa del 14% anual. A cambio del aporte, los fondos recibieron acciones convertibles, que podrán ser ejercidas en 2019. Hoy, el banco británico está controlado en más de un 30% por árabes.

Pero quien más ha sabido sacarle provecho al negocio ha sido sin dudas Buffett. El “oráculo de Omaha”, quien a fines de los años ’90 reconocía que no entendía cómo era el negocio de las empresas puntocom y por lo tanto prefería no invertir en ellas, finalmente resultó ser el inversor que mejor anticipó la burbuja especulativa que se generó en torno a estas compañías. Hoy, su olfato le vuelve a marcar el rumbo para mantenerlo protegido de la debacle actual y alcanzar la mayor rentabilidad en sus inversiones.

Fuente: El Cronista