A casi cuatro meses de su lanzamiento, el Sistema de Monedas Locales tiene baja adhesión

miércoles, 04 de febrero de 2009

Por la crisis internacional y una fuerte cultura de operar en divisa fuerte, muy pocas empresas están usando el sistema de pagos que abandona el dólar en las operaciones comerciales con Brasil.

A casi cuatro meses de su lanzamiento con bombos y platillos, el Sistema de Monedas Locales (SML) que abandona el dólar en las operaciones comerciales con Brasil tiene hoy muy baja adhesión.

A pesar de las ventajas del sistema, el presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), Diego Pérez Santisteban, estimó que menos del 5% de los operadores decidieron usarlo. Si se considera que, según el INDEC, las importaciones desde Brasil de los primeros once meses de 2008 fueron de US$ 16.978 millones, eso significaría que la operatoria con el SML involucraría alrededor de US$ 848,9 millones. Y si se toman las exportaciones del mismo período, la cifra final ascendería a US$ 632,4 millones.

Este sistema, que comenzó a delinearse en 2006 y es optativo para las empresas y bancos, permite a los exportadores e importadores argentinos y brasileños hacer operaciones bilaterales en sus respectivas monedas locales, sin usar dólares. Es decir, los empresarios locales pagan o cobran en pesos y sus pares brasileños lo hacen en reales, algo que reduce los costos de cualquier transacción menor a 360 días.

La baja adhesión que tuvo el sistema se debió básicamente por dos motivos: por un lado, se lanzó en medio de la crisis internacional y, por otro, los operadores todavía tienen arraigada la costumbre de operar en dólares.

Estos factores provocaron que las grandes compañías, salvo algunas excepciones, decidiesen no arriesgarse a ensayar un nuevo sistema y siguieran usando dólares en sus transacciones. Las que más optaron por el SML fueron las pymes, aunque fueron cautas: según el Banco Central (BCRA), el monto promedio de sus operaciones fue menor a $ 400.000, lo que "puede interpretarse como que aún están testeando el sistema".

La gerenta de Acuerdos Internacionales del BCRA, María Cristina Pasín, afirmó que el programa "salió en un momento pésimo, cuando el mes previo había empezado una fuerte devaluación del real y una pronunciada caída de los negocios por la crisis internacional". Y agregó que "en un contexto tan particular ninguna empresa quiere ser la primera en ensayar algo nuevo, tienen miedo de que la Aduana no sepa cómo funciona el sistema y les pare el embarque".

Sobre la histórica modalidad de operar en dólares, Pasín aseguró que "todavía no existe un mercado de transacción directa peso/real porque hay un componente cultural fuertísimo de usar moneda fuerte en las transacciones, sobre todo del lado argentino, y cambiar una costumbre tan arraigada no es fácil".

También el presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Brasileña, Jorge Rodríguez Aparicio, afirmó que hay resistencia a abandonar el dólar y que vienen principalmente del lado argentino: "La cuestión cultural de operar con divisa fuerte no está tan presente en Brasil, donde todas las operaciones se hacen con reales. Incluso, si uno va como turista casi no encuentra lugares donde cambiar dólares".

Tipo de cambio

Cuando se implementó el sistema, el BCRA aseguró que la eliminación de dólar en las transacciones y la posibilidad de fijar precios en moneda local permitirá que los operadores "dejen de quedar expuestos a las variaciones en las tasas de cambio, ya que recibirán exactamente el valor negociado en su moneda".

Sin embargo, uno de los temores para adherir al SML es cómo deja posicionado el operador respecto al tipo de cambio con el dólar. Santisteban, ejemplificó que "que si antes de exportar alguien puede comprar un dólar a $ 3,45 y con los nuevos pesos que recibió (después de convertir los reales) puede adquirir menos dólares, siente que perdió".

El temor a un cambio de valor respecto al dólar está presente porque el sistema SML no elimina la volatilidad del peso y el real para pactar operaciones. Y además, Santisteban sostiene que por la crisis internacional "no hay equilibrio entre ambas monedas, sino que se mueven nerviosamente respecto al dólar y eso puede dejar descolocada a una de las dos puntas".

Sin embargo, Pasín aclaró que, aunque ambas monedas están susceptibles a la volatilidad internacional, "el real y el peso se movieron en la misma dirección en los últimos meses". Y aclaró que "si bien Brasil tuvo una abrupta devaluación (en septiembre), eso ocurrió porque previamente el real se había revaluado demasiado".

En este sentido, aseguró que si se analiza la evolución real-dólar (tasa PTAX) y la relación real-peso (tasa SML) desde la implementación del sistema hasta fin de 2008, las oscilaciones de la primera fueron más marcadas que la segunda (gráfico 1). Y lo mismo ocurrió con la cotización de cada moneda contra el billete verde (gráfico 2 y 3).

Por esta mayor paridad entre el real y el peso, la funcionaria aseguró que "un importador brasileño podría preferir comprar un producto en Argentina y no en otro mercado porque las operaciones pactadas tendrían mayor previsibilidad en su moneda local". Esto va en línea con las declaraciones que hizo la presidenta, Cristina Kirchner, durante el lanzamiento del sistema: aseguró que "reducirá la vulnerabilidad de ambos países ante la crisis financiera internacional".

Por otro lado, los operadores se quejaron de que el nuevo mecanismo no prevé los contratos a futuro: por eso, quienes quieran cobertura cambiaria deberán seguir operando en dólares. En respuesta a esto, Pasín resaltó que el SML es "sólo un sistema de pagos; las operatorias a término son algo que deberá desarrollar el sector privado".

Expectativas favorables

Aunque el SML arrancó flojo, los operadores pronosticaron que no sólo tendrá una mayor adhesión, sino que será la punta de lanza para un sistema similar en el Mercosur e incluso para la consolidación de una moneda única sudamericana.

El gerente de comercio exterior del Credicoop, Enzo Mártire, aseguró que durante enero y febrero no habrá mayores adhesiones porque "es un período de vacaciones en ambos países", pero resaltó que "en marzo" el sistema tendrá mayor impulso. Pasín también cree que este año el SML debería crecer porque "si las turbulencias siguen y el comercio con Europa se frena, el mercado regional deberá vender localmente y necesitará herramientas como ésta para mantener su competitividad".

La funcionaria destacó además que las primeras transacciones registradas en noviembre eran por montos muy bajos, lo que indica que las pymes recién estaban probando el sistema, "pero ahora están haciendo su segunda o tercera operación y por valores más grandes".

Y, del lado brasileño, el director ejecutivo del Grupo Brasil, Dadour Dadourián, también pronosticó que "el sistema debería crecer este año, a medida que cedan las turbulencias y se fuidicen más los intercambios comerciales bilaterales".

Los operadores son optimistas sobre el futuro del sistema porque aseguran que tiene más ventajas que la operatoria tradicional en dólares. La principal es una reducción del costo de las transacciones, que incluyen gastos de intermediación bancaria y el spread entre los distintos cierres del billete verde.

Con el sistema tradicional, por ejemplo cuando un importador brasileño quiere pagar a un proveedor argentino debe comprar dólares (a precio vendedor) y enviárselos. Después de pasar por un banco en Nueva York, las divisas llegan a un banco argentino, que antes de dárselos al exportador los cambia a pesos (a valor comprador). Así, si el billete verde había cerrado a $3,48 para la venta y después lo hizo a $ 3,45 para la compra, este spread de tres centavos quedó en el sistema financiero.

En cambio, la ventaja del SML es que se evita los dos cierres de cambios (comprador y vendedor) del dólar. Con esto no se sólo eluden eventuales pérdidas por el spread cambiante de la divisa, sino que se pagan menores comisiones a los bancos intermediarios porque deben hacer menos operaciones.

Como Brasil representa el 30% del comercio argentino, Pasín explicó que si este sistema se consolidara "el mercado de cambios perdería una presión del 30%" porque "las compensaciones entre bancos centrales implicaría una menor demanda de divisa fuerte".

Otra ventaja del sistema es que los importadores argentinos hacen el traspaso peso/real a una tasa mayorista, algo que beneficia principalmente a quienes manejan poco volumen de divisas en sus operaciones: las pymes. Según Pasín, "cuando una pequeña empresa compra dólares en una casa de cambio le cobran un interés minorista, o sea que cuanta menos divisa adquiera (para pagar una cantidad chica de mercadería) más pierde. En cambio, el SML ofrece una tasa usada para las operaciones superiores al millón de dólares, o sea que es la mejor que puede conseguirse".

Por otro lado, como hasta ahora la divisa argentina y la brasileña no eran directamente convertibles, el SML corrige una vieja falla: la demora en las liquidaciones financieras y los flujos comerciales entre ambos países por la casi inexistencia de un mercado de cambios peso/real.

Es decir, que si el sistema se consolidara aumentaría el intercambio comercial con Brasil, como explicó Pasín: "Como somos los únicos con quienes los brasileños tienen un acuerdo de este tipo, sólo con nosotros podrían pagar en reales de forma fácil y barata".

Santisteban confirmó esto, al asegurar que el SML "permitirá que los brasileños, que manejan sus transacciones más en reales que en dólares, puedan pensar los productos argentinos al valor de su moneda local". De hecho, el entusiasmo en el país vecino ya empezó a verse: desde el banco Itaú explicaron que en Brasil hubo mayor adhesión al sistema que en Argentina, principalmente en operaciones de exportación de entre US$ 20.000 (pymes) y US$ 500.000 (grandes empresas).

Fuente: ieco.clarin.com