Obama debe recapitalizar la banca de EE.UU. pero sin comprar activos tóxicos

jueves, 29 de enero de 2009

Las quiebras en cadena eliminarian la deuda pero con gran parte de la economía en crisis podría haber una depresión. Sería preferible un canje de deuda por acciones

¿Cuánta deuda es demasiada? Nadie sabe. Pero los gobiernos de economías ricas muy endeudadas creen saber la respuesta: más que ahora. Incluso quieren más crédito para sus sectores privados en problemas.

La proporción entre la deuda pública y privada y el PIB en EE.UU. llegó a 358% en el tercer trimestre de 2008, la mayor en la historia de ese país. Casi toda la deuda es privada, que alcanzó un pico de 294% del PIB en 2007. Particularmente notable es la composición de la deuda. A comienzos de la década de 1930, la mayor parte de la deuda privada la tenían las compañías no financieras. Ahora, el incremento en la deuda fue en los hogares y el sector financiero.

En las últimas tres décadas, la deuda del sector financiero estadounidense creció seis veces más rápido que el PIB nominal. La deuda de los hogares también creció rápidamente: de 66% del PIB de EE.UU. en 1997 a 100% en 2007.

¿Qué puede presagiar este aumento en el endeudamiento? La respuesta podría ser: nada. Después de todo, en principio, la capacidad de transferir el poder de compra de prestamistas a deudores es altamente deseable. Aún así, la gente puede cometer grandes errores. Como comentan Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, y Kenneth Rogoff, de Harvard:

“Las crisis bancarias sistémicas típicamente son precedidas por burbujas de precios de activos, grandes influjos de capital y auges crediticios, en países ricos y pobres por igual”.

Una vez que la burbuja de activos estalla, es difícil encontrar prestamistas y deudores que tengan interés o buena calificación crediticia. En cambio, los sobreendeudados comienzan a pagar sus deudas. Es lo que John Keynes llamaba la “paradoja del ahorro”: si todos deciden ahorrar dinero al mismo tiempo, el consumo descenderá; si el consumo desciende, la demanda total caerá; si la demanda total cae, también disminuirán los ingresos totales.

Entonces, ¿qué se puede hacer? Algunos recomiendan una “liquidación”. Las quiebras en cadena podrían eliminar la deuda. Pero, con gran parte de la economía en bancarrota y el sector financiero corroído, podría haber una depresión. Elegir esa opción es de locos.

La idea de una quiebra masiva ordenada es menos desagradable. Las propuestas de un canje de deuda por acciones en bancos fallidos caen en esta categoría. El costo recaería sobre los accionistas y los acreedores, no sobre los contribuyentes, por lo tanto, sustenta el principio de responsabilidad privada.

Lo opuesto es mantener el nivel de deuda, recortando su costo para los deudores y buscar la salida con crecimiento durante muchos años. A eso apuntan las políticas monetarias actuales. Otro enfoque es reemplazar la deuda privada con deuda pública: o sea la recapitalización de los bancos. Socializar la deuda incrementa la posibilidad de salir de esto creciendo. Y luego está la inflación. Si los bancos centrales y los gobiernos son agresivos, pueden generar inflación, lo que reduce la deuda.

¿Cuál es el mejor enfoque? A nivel general, debería ser salir de la resaca de la deuda creciendo, con la socialización como un elemento esencial. Una recaída en la inflación sería un gran fracaso de la política. También se necesita un plan para lidiar con la situación de muchos hogares y con el sector financiero. La administración Obama debe lanzar pronto una recapitalización de la banca estadounidense, pero no comprando “‘activos tóxicos” a precios por encima de los del mercado. Sería preferible un canje de deuda por acciones. Si eso es políticamente imposible, la recapitalización es inevitable.

Fuente: Financial times