Empiezan a encarecer el crédito

Bancos suben los intereses para intentar retener ahorros

martes, 16 de abril de 2013

Por un plazo fijo pagan en mesas hasta 16% anual; y empiezan a encarecer el crédito

Convencer al ahorrista para que deje sus pesos en el banco, incluso cuando la emisión de billetes de la economía bordea el 40% anual, se volvió una tarea difícil para los ejecutivos de las mesas de dinero. Dentro de las entidades financieras reconocen haberse sorprendido en estos días porque, pasada ya la primera semana de abril, aquellos clientes que deben decidir si renuevan o no sus plazos fijos (especialmente los medianos y pequeños) prefieren dejar la operación pendiente y mantener el dinero en efectivo o en cuentas a la vista. El problema, dicen, es la intranquilidad que les dejan algunas intuiciones: que en este contexto de incertidumbre e inflación, sus pesos se desvalorizarán respecto del dólar y de los bienes, y que dejarlos inmóviles por 30 días sólo les dejará como retorno una fuerte pérdida de poder de compra.

El primer efecto de este nerviosismo de los clientes bancarios empezó a sentirse en la tasa de interés que deben ofrecer los banqueros para persuadirlos y retenerlos. Los retornos que pagan las mesas de dinero de los bancos privados ya subieron entre 25 y 75 puntos básicos, y ayer llegaban a ubicarse hasta levemente por encima del 16% anual. Esto explica que la Badlar -la tasa que mide el Banco Central a través de una misteriosa encuesta que realiza entre los depósitos más grandes de las entidades privadas- escalara al nivel más alto de los últimos cuatro meses y se ubicara en el 15,44% anual para el plazo de 30 días (la última cifra reportada por el BCRA corresponde al 12 de abril).

Aun así, los ejecutivos explican que los más reacios son hoy los pequeños y medianos clientes del sistema que deben tomar sus decisiones sobre montos menores al millón de pesos. Ahorrar en moneda local, cuando el "blue" se acomoda en los

$ 8,40, es una opción que quedó relegada sólo para audaces o desinformados (o para aquellos funcionarios oficiales que el año pasado se comprometieron públicamente a hacerlo). Sólo en los primeros días hábiles de abril, los depósitos del sector privado cayeron más de $ 2.000 millones en todo el sistema. El fenómeno mostró un quiebre de la tendencia alcista que los bancos habían logrado retomar en marzo.

Por si fuera poco, la suba de tasas de interés contribuye a encarecer -junto a otros factores, como la morosidad, la inflación, el riesgo y los impuestos- el fondeo que deben usar los bancos para generar sus préstamos. Como hoy están obligados a colocar buena parte de sus créditos a tasas reguladas, muchos de ellos ya decidieron ajustar hacia arriba el costo de aquellas líneas que todavía otorgan a empresas y a individuos pero con costos libres: en adelantos de cuenta corriente de cortísimo plazo, por ejemplo, y en prendarios, hubo ajustes de entre 100 y 150 puntos básicos. La corrección se demora un poco más en los préstamos personales, que hoy dan señales de desaceleración por la menor capacidad de pago que tienen los argentinos en un momento en el que todavía no cerraron sus paritarias. Es, precisamente, el próximo producto que tiene previsto salir a regular el Banco Central (con topes de tasa, de un modo similar al que lo hizo en tarjetas).

Los banqueros dicen que la merma empieza a hacerse más evidente en estas líneas destinadas al consumo, pero también en la venta de otros productos, como cuentas bancarias y tarjetas de crédito. Con el mercado más intranquilo, y un leve freno del Central en la emisión monetaria, el sistema siente ahora menos liquidez (hoy incluso se espera que el organismo absorba pesos en su licitación de deuda). El fenómeno se presenta así como la solución que, parece, tuvo más a mano el Central para ponerle freno a un dólar "blue" que se escapa hacia los $ 9. Pero que, al menos por ahora, no cede.
 

Fuente: Ambito